¿Dermatitis atópica en adultos a causa del estrés?

Aunque al hablar de esta patología cutánea se piensa generalmente en los niños, hay que decir que también es posible la dermatitis atópica en adultos. Y, hablar de adultos, nos viene a la mente el estrés. ¿Influye en la dermatitis atópica? Veremos, más adelante, cómo esta ansiedad o estrés es una causa muy importante de la aparición de los brotes.

Cuidados de la dermatitis atópica en adultos - HeelEspaña
Crema para tratar la dermatitis atópica en adultos – HeelEspaña

Frecuencia de la dermatitis atópica según la edad

Según el momento de la vida en la que se diagnostica esta enfermedad, se habla de tres tipos diferentes. Tenemos la dermatitis atópica del lactante, la infantil y la del adulto. Esta última se considera cuando el diagnóstico se hace en un paciente de más de 12 años.

Es cierto que la frecuencia es mucho mayor en los pequeños. De hecho, se calcula que en los países desarrollados, hasta un 30% de los niños sufre esta enfermedad. Y, sin embargo, tan sólo está presente en un 3-10% de los adultos.

Los adultos que sufren dermatitis atópica puede ser que, al crecer, no desapareció la enfermedad, al contrario de lo que ocurre en la mayoría de los niños, o bien adultos en los que aparecen las lesiones por primera vez. De hecho, en los casos que se diagnostican anualmente, hasta un tercio corresponde a adultos que no habían tenido hasta el momento manifestaciones de la enfermedad.

¿Por qué se produce la dermatitis atópica?

A pesar de que la dermatitis atópica puede aparecer en adultos, siempre está condicionada por factores genéticos, por lo que esta persona habrá tenido la predisposición a padecerla desde su nacimiento y es muy probable que en la familia haya otros casos o que el propio paciente haya tenido anteriormente otras manifestaciones de patologías asociadas como la rinitis alérgica o el asma alérgico.

Picor: síntoma más molesto

Los síntomas son similares en el adulto y en el niño. La sequedad de la piel, picor y lesiones con erupción y rojez en los puntos activos son los más habituales. En los adultos, el picor es a menudo más intenso que en los pequeños. En las zonas afectadas es común que aparezcan las llamadas lesiones por rascado. Es decir, daños en la piel por el efecto mecánico de las uñas. Las lesiones de rascado más habituales son engrosamiento de la piel e infecciones bacterianas que asientan en las microheridas y que pueden agravar aún más el cuadro.

Una diferencia fundamental entre la dermatitis atópica del niño y la del adulto es la localización de las lesiones. Mientras que en el niño es habitual que aparezca en la parte posterior de la rodilla y en la zona de flexión del codo. También en la cara, sobre todo alrededor de los párpados y de la boca. En cambio, en el adulto, aparece principalmente en las extremidades inferiores. Lo hace en la parte delantera, respeta generalmente la cara y aparece con mucha frecuencia en nuca, muñecas y dorso de manos y pies.

Diferencias entre las enfermedades de la piel

Hay que señalar que, a menudo, es fácil confundir las enfermedades de la piel unas con otras, puesto que las manifestaciones pueden ser similares: enrojecimientos, erupciones, picor. Pero cada patología tiene sus características, sus causas y, por supuesto, sus tratamientos diferenciados. En el caso de la dermatitis atópica, las otras patologías con las que más fácilmente se puede confundir, son seguramente, la dermatitis seborreica y la dermatitis alérgica por contacto.

La principal diferencia con la dermatitis seborreica es que en esta no existe sequedad en la piel. Por el contrario, las zonas afectadas suelen estar recubiertas por una capa líquida con cierta sensación pegajosa. Además, la dermatitis seborreica es muy común que afecte a la cara, sobre todo en la zona cercana a la nariz y a la boca. Tamién al entrecejo y al cuero cabelludo. Estas son zonas que habitualmente no están afectadas por dermatitis atópica. Por último, y como principal diferencia, hay que nombrar al picor que, como ya sabemos, en la dermatitis atópica es muy intenso. En cambio, en la seborreica o es leve o incluso inexistente.

En cuanto a la dermatitis alérgica de contacto, la lesión puede parecerse bastante a la de la dermatitis atópica en adultos. Sin embargo, aparece sólo en las zonas en las que se haya tenido contacto con la sustancia que produce la alergia. Es muy frecuente, por ejemplo en la zona del cinturón, en la zona del reloj, en las orejas por los pendientes, etc.

Más preguntas sobre dermatitis atópica que queremos saber

Pero, volviendo a la dermatitis atópica. Si tiene una predisposición genética ¿por qué los brotes aparecen y desaparecen? ¿por qué a veces son más frecuentes y otras veces menos? ¿por qué un paciente ha podido pasar toda su niñez y adolescencia sin brotes? ¿ y por qué aparecen de repente en la edad adulta?

Pues porque para que la enfermedad se manifieste, deben concurrir dos circunstancias. Primera e indispensablemente, la predisposición genética. Y, en segundo lugar, una serie de factores ambientales que desencadenarán el cuadro o lo agravarán si ya está presente.

Tratamiento de la dermatitis atópica

En el tratamiento del paciente con dermatitis, estos factores ambientales se tienen muy en cuenta. Puesto que sobre la alteración genética no se puede influir, lo que queda es controlar esta serie de agravantes para que la enfermedad no se manifieste. O, de hacerlo, que lo haga de una forma lo más leve y lo menos frecuentemente posible.

¿Qué influye en la dermatitis atópica en adultos?

Entre estos factores desencadenantes o agravantes, podemos mencionar:

  • Alimentación. No hay un patrón universal. Algunos pacientes con dermatitis atópica tienen claramente brotes tras la ingesta de algún alimento. Otros, en cambio, se ven poco afectados por la dieta. Generalmente, los alimentos más alergénicos (los que son capaces de desencadenar un cuadro alérgico), son los más relacionados también con la aparición de las lesiones de dermatitis. Entre estos hay que mencionar a la leche, los huevos, el trigo, la soja o los cacahuetes. En algunos pacientes, los alimentos muy calientes, picantes o especiados también desencadenan el cuadro. Generalmente, lo que se hace es identificar los alimentos implicados mediante dietas de supresión. Se excluye durante un tiempo el alimento a testar de la dieta y se ve si hay una mejoría en el paciente. Si esto es así, se continúa con la supresión.
  • Ropa. Las fibras naturales vegetales (lino, algodón), son más adecuadas que la lana y las fibras sintéticas. Estas dos últimas desencadenan el cuadro con frecuencia.
  • Detergentes y productos químicos. El contacto con la piel de estos productos altera la llamada barrera de la piel y contribuye a que se produzcan las lesiones. Por este motivo, el paciente debe usar jabones adecuados tanto en la ducha como para lavar la ropa y evitar los detergentes potentes y los suavizantes.
  • Temperatura y humedad. Los climas extremos son perjudiciales para la piel de estas personas. El calor excesivo es muy común que agrave los síntomas, especialmente el picor.
  • Microbiota intestinal. Cada vez se está hablando más de cómo el desequilibrio entre las bacterias que habitan normalmente nuestro intestino pueden ser un factor agravante y desencadenante del brote de dermatitis. La conexión del intestino con la piel está cada vez más probada. De hecho, ya se están utilizando probióticos en el tratamiento de la dermatitis atópica.

¿Y el estrés?

En el título de este artículo, se preguntaba si el estrés puede ser causa de dermatitis atópica en adultos. Dicho así, la respuesta sería no. Como ya sabemos, la causa de la dermatitis atópica es una predisposición genética. Pero el estrés sí puede ser una causa de la aparición del brote. Se puede decir que es uno de los factores desencadenantes más importantes.

Conexión de todo nuestro organismo

En nuestro organismo todo está conectado. Cada órgano necesita del buen funcionamiento de los demás para su propia salud. Y esto es aún más patente cuando hablamos del sistema nervioso. Es el que se reparte absolutamente por todos los órganos y tejidos. Lleva y capta información que servirá para la función general del organismo.

Hace ya algunos años se acuñó el término de psiconeuroinmunoendocrinología. Hace referencia a la relación íntima e indispensable que existe entre las emociones, el sistema nervioso, el sistema inmune y el sistema endocrino y hormonal. Todos los estudios que se han hecho al respecto indican que, esta relación, es fundamental para el equilibrio general del ser humano. Cualquiera de estos puntos que se desequilibre, va a hacer lo propio con el resto.

Cómo el estrés influye en nuestro sistema inmune

De esta forma, sabemos que las emociones pueden tener una acción positiva o negativa sobre el sistema inmune. En concreto, el estrés y las situaciones de ansiedad actúan negativamente sobre el sistema inmune. Puedes desajustarlo y propiciar respuestas no adecuadas. En la dermatitis atópica, hay una base de respuesta inmune inapropiada, similar a una respuesta alérgica. Se va a ver incrementada en situaciones emocionales adversas.

Existe, además, una especie de “pescadilla que se muerde la cola”. La ansiedad desencadena las lesiones. Y, la aparición de éstas, especialmente el prurito intenso, producen alteraciones del sueño y ansiedad.

Al igual que ocurre con la alimentación, la importancia del estrés en la aparición de los brotes es muy variable. Existen pacientes que no encuentran una correlación y otros en los que la relación es muy directa. De hecho, saben perfectamente que cada vez que se enfrenten a una situación estresante, las lesiones van a aparecer. En estos pacientes es fundamental el tratamiento específico de la piel. Pero, sobre todo, es importante controlar los estados de ansiedad. Para ello se pueden utilizar técnicas de relajación, técnicas psicológicas y tratamientos específicos cuando se precisen.

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