Síndrome postvacacional: ¿mito o realidad?

El término síndrome postvacacional hace referencia al conjunto de síntomas físicos y psíquicos que pueden aparecer al iniciar la actividad laboral después de un periodo de vacaciones. Pero, ¿realmente sucede? ¿Le pasa a todo el que vuelve? Lo intentamos aclarar en este artículo.

Síndrome postvacacional: síntomas normales

Síndrome postvacacional: consejos - HeelEspaña
Consejos para afrontar la vuelta de vacaciones – HeelEspaña

Aunque se haya acuñado un término para ello y pueda ocurrir en algunas personas, no se trata de ninguna enfermedad. Se puede hablar, simplemente, de una mala adaptación a un cambio. No obstante, no hay que banalizarlo.

No se puede hablar de síndrome post vacaciones simplemente porque al acabar las vacaciones uno no tenga ganas de volver a trabajar y prefiera seguir sin actividad laboral. Esto no constituye ningún síndrome. Es, más bien, una reacción humana bastante normal.

Se habla de síndrome postvacacional cuando ocurren síntomas físicos como cansancio, fatiga o alteraciones del sueño.

Pero también pueden aparecer dolores musculares, alteraciones en el apetito y en la concentración. También se producen síntomas psíquicos como irritabilidad, tristeza, nerviosismo o apatía. Suele durar de 2 a 3 semanas y lo habitual es que desaparezca poco a poco de manera espontánea. Si persisten los síntomas, podemos estar ante un caso de ansiedad o depresión y deberá ser valorado por un especialista.

Factores que influyen

¿Por qué tengo síndrome postvacacional? - HeelEspañaPero ¿por qué se presentan estas manifestaciones? Recordemos que la clave está en una falta de adaptación.

Se refiere a no aceptar el cambio que supone el paso de las actividades propias de las vacaciones a la vuelta a la actividad laboral.

Son varios los factores que influyen en esta inadaptación. De manera general, las vacaciones se identifican con relajación, descanso, felicidad, relaciones sociales y familiares y actividades lúdicas. Por su parte, el retorno a la rutina laboral tiene otras asociaciones no tan positivas.

La vuelta al trabajo se identifica con rutina, atascos, ruidos, prisas, cansancio.

Claro, puesto así en una balanza, siempre ganan las vacaciones. Por tanto, la vuelta al trabajo se entiende como negativa y, por tanto, la adaptación supone un esfuerzo.

Pero también hay que mencionar otros factores:

  • El periodo vacacional suele coincidir con el verano y la vuelta al trabajo con el final de éste y por tanto con menor número de horas de sol. La luz influye mucho en nuestro estado de ánimo y, la falta de ésta actúa de manera negativa.
  • También depende del tipo de trabajo y, sobre todo, del ambiente laboral que se tenga. Se calcula que hasta un 70% de los trabajadores están insatisfechos con su trabajo. Evidentemente, estas personas tienen muchas más probabilidades de padecer un depresión postvacacional que aquellas que están satisfechas y tienen un ambiente laboral agradable y una buena relación con sus compañeros.
  • Además, dependiendo de la personalidad de cada uno, se puede estar más predispuesto a la adaptación positiva o, por el contrario, a la frustración y la desadaptación. Las personas con poca flexibilidad mental tienen más dificultades para adaptarse a cualquier cambio.

 

¿Quién creemos que tiene más probabilidad de padecer síndrome postvacacional?

Pero pensemos ahora en estos dos casos ficticios:

  • Pedro ha estado de vacaciones con su familia. Tienen muy buena relación familiar, lo ha pasado muy bien. Han hecho un viaje elegido y programado según sus gustos y ahora que las vacaciones han terminado, tiene que volver al trabajo. En el trabajo no se siente valorado, su jefe le menosprecia y el ambiente con sus compañeros es difícil, hay muchas envidias y falta de compañerismo. Además, su puesto de trabajo tiene poca relación con los estudios que él cursó con mucha vocación.
  • El segundo caso es el de Juan. Juan ha estado de vacaciones con su familia, lo han pasado muy muy bien y han disfrutado muchísimo. Juan llevaba dos años en el paro. Recientemente le han ofrecido un puesto de trabajo para incorporarse en 15 días. Ha aprovechado la última semana para salir de viaje con su familia, antes de incorporarse al nuevo trabajo.
Síndrome postvacacional: causas - HeelEspaña
¿Cómo evitar la depresión postvacacional? – HeelEspaña

Evidentemente Pedro tiene mayor probabilidad de sufrir depresión postvacacional, porque valora su trabajo como algo negativo. En cambio Juan lo valora como algo muy positivo e ilusionante.

Son dos casos extremos para ilustrar que la vuelta al trabajo no es ni buena ni mala, sino que depende de la valoración de cada uno. El caso de Pedro presenta muchos factores que hacen que objetivamente su trabajo sea percibido como negativo. Sin embargo, en muchas ocasiones, se siente como negativo sin que exista ningún condicionante objetivo.

Simplemente se produce porque determinadas personalidades tienden a destacar los puntos negativos sobre los positivos y tienen un poso de disconformidad ante la mayoría de las situaciones.

Saca el lado positivo de las cosas

Aprender a manejar los pensamientos negativos y buscar siempre el lado bueno de las cosas es un principio para no sufrir este síndrome. También se deben tomar otras medidas, como:

  • Hacer un cambio paulatino de las rutinas, volviendo de las vacaciones unos días antes de empezar a trabajar e ir adaptando horarios y alimentación poco a poco. En esos días de transición se pueden programar actividades lúdicas que pueden continuar en los primeros días de trabajo, adaptadas ya al nuevo horario. Ir al cine, hacer ejercicio o salir a cenar fuera pueden ser buenas opciones. Puede ser una manera de alargar la sensación de vacaciones y ayudar a la transición.
  • También puede ser buena idea partir las vacaciones si el trabajo lo permite. Trabajar 11 meses y descansar 1 dificulta la adaptación. ¿Por qué? En primer lugar porque los períodos largos de vacaciones hacen la vuelta más difícil. Y, además, porque saber que ya no vuelve a haber vacaciones en todo el año, se puede hacer más cuesta arriba.

Como siempre, para todas las actividades, cambios y problemas en la vida, tener un pensamiento positivo, que analice la situación y resuelva las dificultades, es muy importante. Pero también ver la parte positiva es fundamental y será de gran ayuda para conseguir una buena adaptación a los cambios de hábitos de vida y a la vuelta al trabajo.

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Consejos para superar el síndrome postvacacional – HeelEspaña

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