Síntomas de fatiga: ¿qué los provoca?

A menudo utilizamos términos relacionados entre sí como si fueran el mismo, cuando realmente no lo son. No es difícil confundir conceptos como fatiga, cansancio, debilidad o astenia.

Todos ellos tienen que ver con una falta de energía, con una falta de capacidad para realizar un trabajo o una actividad, pero son cosas distintas. Entonces, ¿qué diferencian los síntomas de fatiga con otros?

Fatiga, cansancio y debilidad. ¿Cuál es la diferencia?

Cuando hablamos de debilidad nos estamos refiriendo a una falta de fuerza muscular. Puede, además, acompañarse de dolores musculares.

¿Cuáles son los síntomas de fatiga? - HeelEspaña
¿Por qué se produce la fatiga muscular? – HeelEspaña

El cansancio es también un concepto físico y hace referencia a la debilidad muscular de la que hablábamos antes y a una falta de energía en general.

La fatiga es el cansancio que aparece tras haber realizado un esfuerzo físico o psíquico.

O sea, si la sensación de debilidad ya existe aún en reposo, se trata de cansancio. Pero si esta sensación aparece tras el esfuerzo se habla de fatiga.

La astenia es un término más global, pues contiene aspectos físicos y psíquicos. No es solamente, “no puedo hacer las cosas porque estoy cansado”, sino que además “no tengo el ánimo ni la fuerza de voluntad para hacerlo”. Es decir, es un cansancio que nace desde lo emocional.

¿Existen los síntomas de fatiga?

Una vez definidos estos cuatro términos, vamos a centrarnos en la fatiga. Como ya hemos dicho, ésta aparece tras un esfuerzo físico o psíquico. Es como si la persona “gastara” todas sus fuerzas en la actividad realizada y después quedara sin energía y sin capacidad para seguir esta actividad o realizar otras.

La fatiga no es una enfermedad, es un síntoma, una sensación que puede aparecer por causas diferentes.

No podemos hablar de “síntomas de fatiga” porque la fatiga ya es un síntoma en sí, una sensación.

En cambio, sí podemos hablar de distintas manifestaciones asociadas a la fatiga y, sobre todo, de causas de ésta, pero nunca de “síntomas de fatiga”.

Síntomas de fatiga: ¿qué los provoca?: hombre cansado heelespana - HeelEspaña

¿Qué es el “Síndrome de Fatiga Crónica”?

Mención aparte hay que hacer del llamado “Síndrome de Fatiga Crónica”, que sí es una patología como tal. El principal síntoma es la fatiga, pero que también se acompaña de otros síntomas psíquicos y físicos y presenta unas características concretas.

No es de este Síndrome de Fatiga Crónica de lo que vamos a hablar en esta ocasión, sino de la fatiga, digamos “normal”, que se puede producir en distintas circunstancias.

¿Qué nos produce sensación de cansancio?

Son muchos los motivos que pueden conducir a esta sensación de cansancio. Las más frecuentes son un exceso de actividad física, situaciones de estrés mantenido o incluso alteraciones del sueño. Pero, también, puede ocurrir con la toma de algunos medicamentos como antidepresivos o analgésicos, después de intervenciones quirúrgicas o patologías crónicas, consumo excesivo de alcohol o cafeína o embarazo, entre otras.

Ante estas situaciones, todos notaríamos antes o después la sensación de fatiga y no hay porqué considerarlo patológico. El problema ocurre cuando no hay una buena recuperación de la energía aun cuando ha cesado la circunstancia que produjo el agotamiento o cuando la persona tiene una tendencia excesiva a que la fatiga aparezca una y otra vez.

¿Qué síntomas de fatiga son más comunes? - HeelEspaña
¿Qué significa tener mucha fatiga? – HeelEspaña

Las mujeres son más propensas a fatigarse

La sensación de fatiga, que no los síntomas de fatiga, es más frecuente en las mujeres. De hecho, los cambios hormonales tienen que ver con esta circunstancia.

También es más común en las personas que realizan sus actividades con un exceso de carga emocional o de preocupación. Otro factor que influye es la dieta, si se tiene una mala alimentación que no favorezca la recuperación.

¿Cuándo me tengo que preocupar?

Es muy importante saber ponderar si el cansancio es proporcional al esfuerzo, si se puede considerar una consecuencia normal o si, por el contrario, hay una desproporción entre la causa y la respuesta. También hay que controlar el tiempo de recuperación.

Lo normal es que una vez que ha cesado la causa, y se ha podido descansar, dormir bien y comer adecuadamente, la sensación debe desaparecer.

Si esto último no ocurre o se tiene una sensación más intensa de la que cabría esperar, debe consultarse con un profesional de la salud. Éste podrá evaluar el proceso y determinar si existe alguna causa patológica de base.

Pero antes de alarmarse hay que tener en cuenta que, a veces, lo que creemos que es una buena forma de recuperarse de la fatiga, o de los mal llamados síntomas de fatiga, no lo es tanto.

Síntomas de fatiga: cansancio - HeelEspaña
Cansancio, fatiga, debilidad – HeelEspaña

Por ejemplo, si la persona está fatigada, por un exceso de trabajo y por fin llegan las vacaciones y no consigue sentirse bien del todo, a lo mejor es porque aunque haya cesado la actividad física no lo ha hecho el estrés y esa persona se ha llevado las preocupaciones a la playa.

Otro mal ejemplo de recuperación es el de algunos deportistas que piensan que nunca deben dejar de entrenar y solamente bajan la actividad. A lo mejor, su idea de “bajar la actividad” no es la correcta y sigue siendo una actividad física excesiva que no permite la recuperación.

Y, por supuesto, otro problema común, es no entender lo fundamental que es el sueño en estos casos. Dormir no es simplemente estar en la cama. Para descansar, para reparar tejidos y neuronas, se necesita un sueño de calidad, un sueño reparador, no solo respecto a la duración adecuada (6-8 horas) sino también a la estructura del sueño y la forma de descansar.

Aleja la fatiga con estos consejos

Aunque los síntomas de fatiga ya hemos explicado que no existen, vamos a dar a continuación algunos consejos para alejar la fatiga de nuestro día a día:

  1. Por la mañana hay que empezar bien el día. El desayuno es fundamental, a base de cereales. El pan tostado con aceite de toda la vida es una de las mejores opciones. Incluir fruta, algo de proteína (fiambre, por ejemplo) y si se quiere café o té. Durante el resto del día no se debe abusar de estas sustancias para no alterar el sueño, pero el desayuno es un buen momento para consumirlas.
  2. A continuación hay que planificar el día. Vivir en el caos siempre es más cansado y menos eficaz que hacerlo de manera ordenada. No se trata de ser rígidos ni estrictos, pero sí de tener una idea de lo que se tiene que hacer a lo largo de la jornada y tenerlo previamente organizado. De esta manera, saber que todo lo que queremos hacer nos “cabe” en las 24 horas, da una cierta sensación de tranquilidad que es favorable para alejar la fatiga.
  3. Si se sufre de ansiedad, utilizar los primeros momentos del día para hacer unas técnicas de relajación es muy adecuado. Unas profundas respiraciones durante 2 o 3 minutos pueden ser suficientes. Este ejercicio se puede repetir a lo largo del día cuantas veces sea necesario.
  4. Una vez desayunados, planificados y relajados, hay que lanzarse a la aventura de vivir el día a día. Hay que enfrentarse al trabajo o a las actividades diarias con decisión, sin miedos. Mejor con horarios regulares y desde luego con una alimentación consciente y sana. Comer “cualquiercosacuandopuedo” no favorece nada. Hay que aprender a manejar el tiempo y hacer las pausas suficientes para comer y descansar.
  5. Hay que saber hasta dónde puede llegar cada uno. Superman no existe, Superwoman tampoco y ninguno de nosotros lo somos. A veces no se llega a todos los sitios. Hay que saber delegar, hay que saber decir que no y entender que no conseguir estar en tres sitios distintos a la vez no es un fracaso. Simplemente es una condición humana.

Pero no te olvides de…

  • Practicar deporte es un muy buen hábito. Ayudará a mantener en buen estado tanto la mente como el cuerpo. Pero ¡ojo!, también hay que descansar del deporte. Hay que pautar bien los esfuerzos y saber adecuarlos a cada momento y a cada situación.
  • Tampoco vale pasarse al otro lado. El sedentarismo a la larga produce fatiga, pues lleva al aburrimiento y por tanto al cansancio mental. Se acepta un ratito de sofá, pero no hacerse amigos inseparables.
  • Si va llegando la hora de irse a dormir hay que prepararse para ello. Igual que por la mañana tenemos que “activarnos”, hay que “desactivarse” por la noche. Unos minutos para volver a respirar profundo, para escuchar música relajante o para darse un baño, pueden ser fundamentales para conseguir un buen descanso.
  • La cena tiene que ser ligera. La digestión no debe alterar el descanso. Por tanto, la cena no debe ser  inmediatamente antes de ir a la cama.
  • Y por fin a dormir. Entre 6 y 8 horas es el tiempo recomendado. Antes de dormir no se debe hacer uso de móviles y pantallas. La temperatura de la habitación debe ser de aproximadamente 21 grados y la cama debe ser cómoda, sobre todo la almohada. Y, por supuesto, no debe haber ruidos ni luz en el entorno. Con esto se favorecerá un sueño de calidad que actuará como reparador de todo el organismo.

Fundamental: descanso y buenos hábitos

Por supuesto, si aun siguiendo estos hábitos y teniendo un descanso adecuado, los mal llamados “síntomas de fatiga” persisten, hay que acudir al médico para valorar si existe alguna enfermedad de base o alguna medicación que están provocando la fatiga.

Si con estas medidas la fatiga desaparece, no hay que preocuparse. Pero, eso sí, no se pueden dejar caer en el olvido estos hábitos e incorporarlos como forma sana de vida.

Tratamiento para los síntomas de fatiga - HeelEspaña
¿Por qué tengo fatiga constantemente? – HeelEspaña

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