Dermatitis atópica en niños, ¿cómo actuar?

Mucho se habla de esta patología. Pero, ¿sabemos qué es la dermatitis atópica? Es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel muy común pero no contagiosa que afecta aproximadamente a un 10-20% de los niños y bebés. Esta enfermedad cursa en brotes y se manifiesta predominantemente por picor, aparición de eczemas, sequedad de piel y lesiones de rascado.

Cuidados diarios de la dermatitis atópica en niños
Cuidados diarios de la dermatitis atópica en niños

El problema de base, es que existe un  defecto en la llamada función de barrera de la piel, lo que condiciona una respuesta inmunológica anómala ante factores ambientales. Actualmente también se está hablando mucho sobre determinados cambios en la microbiota intestinal de estos niños, que condicionan un defecto en la función de la barrera intestinal, lo que tiene también un papel en la aparición de los síntomas de la dermatitis atópica en niños.

El hecho de que la dermatitis atópica se manifieste solamente en la piel, puede hacer que en ocasiones se banalice: “no afecta a ningún órgano interno, luego no es tan grave….” Cierto, no es grave, pero en realidad, es una patología que condiciona mucho los hábitos y la calidad de vida del paciente y, especialmente cuando se trata de un niño, acaba condicionando a toda la familia.

¿Cómo actuar cuando tu hijo padece piel atópica?

Ya sabemos qué es la dermatitis atópica pero ¿sabemos qué hacer? Hablamos de un caso práctico. Dani es un niño de 7 años que fue diagnosticado de dermatitis atópica a los 4 años. Su problema no le es ajeno a su familia pues su padre ya lo padeció también en la infancia.

Cuidados de la dermatitis atópica

Cada tarde, al volver del colegio, Dani se da una ducha corta con agua tibia y se seca sin frotarse mucho. A continuación, su madre le aplica el emoliente por todo el cuerpo, algo que hace todos los días, independientemente de si en ese momento tiene o no un brote.

Es importante tener cuidado con las uñas, siempre tienen que estar cortas y limpias. Dani sabe que no se debe rascar, pero no puede evitarlo cuando el picor es muy intenso. Las uñas largas y con poca higiene aumentan la posibilidad de que haya sobreinfecciones en las lesiones.

La madre de Dani ya se ha acostumbrado a comprar jabones y geles de baño de pH ácido que no contengan perfumes ni colorantes, a lavar la ropa en la lavadora sin suavizante y a programar siempre un aclarado extra para eliminar el jabón en su totalidad. Su ropa, por supuesto, es sólo de algodón o lino. No puede usar lana ni fibras sintéticas.

En relación a esto, en una ocasión llegó a tener un pequeño problema con el colegio ya que no todas las prendas del uniforme cumplían esta condición. Para que permitieran que no llevara el mismo jersey que sus compañeros tuvo que llevar un informe médico.

Ahora en el colegio ya conocen su problema. Es importante que el profesor sepa que, si el niño hace gimnasia o juega al fútbol en el recreo, después tiene que asearse bien ya que su propio sudor le puede provocar las lesiones. También están al tanto cuando realizan actividades con pinturas o sustancias que manchen. Dani tiene que usar guantes porque no puede lavarse las manos con mucha frecuencia ni con jabones fuertes.

Para el próximo trimestre tienen programada una excursión de dos días y Dani tendrá que llevar en la mochila sus emolientes. El profesor, por su parte, tendrá que estar más pendiente de él que de los otros niños a la hora del aseo.

Tratamientos habituales

Ya sabemos qué es la dermatitis atópica y los cuidados diarios. Sabemos que son muchos los cuidados que necesita su piel, él y sus padres lo saben y lo tienen en cuenta todos los días. A veces es molesto, puede dar pereza, pero es inevitable. Cuando aparece un brote, es muy desesperante para todos: no puede dormir, ni por supuesto sus padres; en clase está inquieto, molesto y sin capacidad para concentrarse. De hecho, el último brote que desarrolló le coincidió con una evaluación y sus notas estuvieron por debajo de lo que es habitual en él. Afortunadamente, el tratamiento (fundamentalmente corticoides tópicos) funcionó. En pocos días el picor fue disminuyendo, pero el problema de base en la piel continuaba, por lo que los cuidados debían ser muy constantes, intentando reparar esos defectos en la barrera de la piel y del intestino que le hacen tan vulnerable al exterior.

Probablemente en unos años estas lesiones desaparecerán o al menos se minimizarán bastante, como ya le ocurrió a su padre al llegar a la adolescencia, pero ambos saben que mientras tanto los cuidados diarios son fundamentales.

Tratamiento con probióticos de las lesiones de la piel

Los probióticos han demostrado en recientes investigaciones que son fundamentales para mantener una microbiota intestinal en perfecto estado. Cada vez son más las evidencias de su utilidad en numerosas patologías como alergias, dermatitis atópica, celiaquía, alteraciones metabólicas, etc.

En un reciente estudio publicado en JAMA Dermatology se demostró que una combinación de tres cepas probióticas en combinación con el tratamiento habitual, en niños con dermatitis atópica, era capaz de mejorar las lesiones de una manera más eficaz que el tratamiento habitual junto con el placebo. En concreto el índice SCORAD mejoró en 19,2 puntos más.

Estrategias de prevención para la dermatitis atópica - HeelEspaña
Dermatitis atópica: hidratación y cuidados de la piel – HeelEspaña

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