5 consejos para recuperar la piel después del verano

La piel sufre cambios tanto en invierno como en verano. Pero es en verano cuando nuestra piel está menos protegida por la ropa y las condiciones ambientales como el sol, el viento o el calor la dañan más.

En esta época del año, las exposiciones frecuentes y prolongadas al sol en la playa, la piscina o en el campo es una de las principales causas de que nuestra piel sufra daños a corto, medio y largo plazo.

Sus consecuencias, si no las tratamos pronto, pueden ser muy negativas. Por eso conviene saber cómo recuperar la piel que ha sido dañada tras el periodo estival.

Consigue recuperar la piel tras el verano

Terminado el verano, ¿cómo puedo recuperar la piel?

Tal y como recomiendan desde la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV), lo más importante es realizar un cuidado más exhaustivo de la piel. Pero no menos importante es realizar una autoexploración. Es importante observar si existen bultos, manchas, lunares de nueva aparición o aquellos que han podido cambiar desde la última vez.

También es importante revisar las cicatrices o las heridas que no terminan de cicatrizar y que se hayan producido en esta época para, después, acudir a un especialista para una valoración dermatológica.

Algunos consejos para recuperar la piel

Estos sencillos pasos y consejos te ayudarán a cuidar la piel tras el verano y conseguirás preparar la piel para el otoño.

Protección solar a diario

Es un error pensar que el uso de protector solar es exclusivo del verano. Siempre se asocia el cuidado de la piel de los rayos ultravioletas con el verano.

Sin embargo, en el resto de las estaciones del año es tan importante o más usar un buen protector solar y seguir tomando precauciones porque la radiación ultravioleta causa un daño solar acumulativo y corresponde al 50% del daño total de nuestras vidas antes de los 18 años.

Los rayos de sol, en cualquier época, siguen afectando a la piel y su efecto sigue siendo el mismo que en verano, pudiendo provocar la aparición de manchas, arrugas y lesiones en la piel.

Beneficios de la protección para recuperar la piel

Por todo ello es muy importante seguir utilizando protección solar tras el verano y seguir tomando precauciones. Y durante todo el año. Debe ser de un factor, mínimo, de 15 y debe repetirse cada cuatro horas.

Existen cremas solares con protecciones muy altas, como SPF 50+, con un amplio espectro frente a la radiación UVA y UVB, y que incorporan varios tipos de filtros solares para que realicen un efecto barrera de los rayos UV. De hecho, son perfectas para usarlas a diario y asegurar la protección de la piel.

 

Limpieza

Usa limpiadores suaves que se caractericen por un pH no alcalino y su alta tolerancia que te ayudarán a recuperar la piel.

También son muy útiles las leches limpiadoras con activos calmantes como la manzanilla. Son ideales porque eliminan de manera muy eficaz el maquillaje y las impurezas. Al mismo tiempo hidratan intensamente y respetan el equilibrio fisiológico de la piel.

Se puede, posteriormente, utilizar un tónico que elimine impurezas residuales y descongestione la piel.

Para el cuerpo, es mejor utilizar geles de ducha con urea. Te aportarán hidratación inmediata, recuperando la suavidad y la hidratación de la piel.

Consejos para recuperar la piel

Hidratación: un básico para recuperar la piel

Hidrata la piel facial mediante la aplicación de productos cosméticos dos veces al día. Cada tipo de piel precisa, según sus características, un hidratante específico.

También es necesario elegir una buena crema hidratante corporal con componentes “humectantes” que atraigan el agua dentro de la piel. Y, además, que contengan componentes con efecto oclusivo que sirvan de barrera para impedir la pérdida de agua epidérmica.

Exfoliación

Las exfoliaciones semanales tanto de rostro como de cuerpo son una buena opción durante todo el año, ya que consiguen eliminar células muertas y aportan mayor luminosidad. En invierno, para recuperar la piel, es aconsejable usar exfoliantes suaves con partículas finas, sobre todo para pieles sensibles.

Pero es importante conocer qué producto es más adecuado para cada zona corporal. Por ejemplo, en la zona de codos y rodillas podemos aplicar exfoliantes más energéticos. Sin embargo, en zonas donde la piel es más delicada, como en brazos o escote, es recomendable que sean más suaves.

Una buena opción a la hora de aplicarlos es empezar por los pies. Después ir subiendo realizando círculos ascendentes para activar así la circulación.

Láser o peelings

Es un buen momento para realizar los tratamientos de láser o peelings para eliminar manchas o frenar el envejecimiento. Para hacértelo, es recomendable que se te haya ido el bronceado.

El peeling o exfoliación química es una técnica terapéutica tópica que consiste en la destrucción de la epidermis y dermis papilar. Se suele aplicar un producto corrosivo con el objetivo de conseguir una renovación de la piel, dejándola con mejor aspecto y cualidades cosméticas. Tiene diferentes indicaciones entre las que destacan:

  • Acné superficial
  • Arrugas suaves
  • Manchas de origen solar
  • Léntigo o hiperpigmentación
  • Tratamiento de la piel grasa

Protegiéndote bien, ¡aprovéchate de los beneficios del sol!

Consigue recuperar la piel tras el verano

Cuidándonos del sol, protegiéndonos de sus rayos nocivos y sabiendo qué hacer para cuidar nuestra piel, ¿por qué no aprovecharnos de todos los beneficios que nos aporta?

  • Produce vitamina D. Sólo con 10 minutos de sol al día se recargan los depósitos de Vitamina D, indispensable para la fijación del calcio. Esta vitamina es la que fortalece los huesos y los dientes.
  • El sistema inmune queda reforzado. Los rayos solares consiguen que el organismo sea más resistente a las enfermedades infecciosas. El sol aumenta el número de glóbulos blancos y linfocitos, que son las células encargadas de defendernos.
  • Mejora del acné. Tomar el sol con moderación puede ser favorable pero no más de 30 minutos. Y es más recomendable hacerlo en las primeras horas de la mañana o en las últimas de la tarde.
  • Efecto sobre la melatonina, hormona que regula los ciclos del sueño. Por tanto, se puede decir que los rayos UV ayudan a dormir mejor. Por el día, los niveles de melatonina son bajos y por eso estamos y nos sentimos más despiertos. Durante la noche, en cambio, esos niveles de melatonina aumentan y favorecen el sueño.
  • Produce seratonina. Los rayos UV estimulan la producción de seratonina que es un neurotransmisor que tiene estrecha relación con la sensación de bienestar.
  • Influye de manera positiva en nuestro estado de ánimo. Un día de sol nos hace sentir, con más facilidad, de buen humor que un día lluvioso o nublado. De hecho, en los países con un invierno más largo, la depresión está más extendida que en las zonas soleadas. E incluso, parece que la tasa de suicidios va ligada a la falta de sol.
  • Estimula la circulación de la sangre. Por tanto, disminuye la presión sanguínea a través de una vasodilatación. Pero también provoca un aumento del metabolismo, acelerando la actividad de las células y depura los tejidos.
  • Favorece la vida sexual. La testosterona aumenta gracias a la moderada exposición solar.

Referencias
https://www.aemps.gob.es/cosmeticosHigiene/cosmeticos/docs/proteccion_solar.pdf
https://www.who.int/phe/publications/solaruvflyer2006_es.pdf?ua=1
https://enfamilia.aeped.es/prevencion/cuidar-piel-protegerla-sol
https://www.elsevier.es/es-revista-offarm-4-articulo-hidratacion-cutanea-estetica-salud-13130883

Lda. Laura Arbeloa Jiménez
Lda. Laura Arbeloa Jiménez
Licenciada en Periodismo por la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid. Actualmente trabajo en Heel España realizando diferentes funciones de comunicación corporativa y marketing.
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