La falta de sueño afecta a nuestra salud cardiovascular

Un tercio de nuestra vida la pasamos durmiendo. El sueño es fundamental para restaurar todos los sistemas del organismo. De hecho, la falta de sueño, alteraciones o trastornos del sueño se encuentran entre los problemas de salud más comunes. Presenta repercusiones de ámbito individual, laboral, económico, social y familiar.
Las principales funciones del sueño serían:

  • Restablecer y conservar los almacenes de energía celular.
  • Restaurar el equilibrio del sistema nervioso central y del resto de los tejidos.
  • Papel importante sobre los procesos de aprendizaje y memoria.
  • Durante el sueño se tratan asuntos emocionales reprimidos.
Falta de sueño y consecuencias para nuestra salud cardiovascular – HeelEspaña
¿Qué ocasiona la falta de sueño? – HeelEspaña

Alteraciones del sueño: trastorno de salud

La mayoría de las personas no consultan a un especialista sobre este tipo de trastornos. Actualmente las alteraciones del sueño crecen de forma importante y amenazan nuestro estado de salud y calidad de vida. Estos trastornos del sueño afectan a aproximadamente el 30% de la población, resultando más frecuente en mujeres y ancianos. Pero, debido a los cambios en los hábitos sociales cada vez es más frecuente, también, en hombres, adolescentes y niños.

El insomnio es un trastorno del sueño. Consiste en la incapacidad para iniciar y/o mantener el sueño, así como la presencia de despertar precoz o sueño no reparador.

La falta de sueño repercute en gran manera en la posterior actividad diaria del paciente. Puede ser la causa de múltiples trastornos como disminución de la concentración, falta de energía y alteraciones del comportamiento y de las emociones. Todo ello influye considerablemente en la calidad de vida de quien lo padece. Y, por tanto, puede ser causa de accidentes en adultos y causa de fracaso escolar en niños.

Falta de sueño y trastornos vasculares

Se sabe por los resultados de diversos estudios que dormir un menor número de horas distinto a las recomendadas se relaciona con un mayor riesgo de padecer múltiples patologías. En situaciones de privación del sueño de manera persistente se han comprobado alteraciones prácticamente a todos los niveles. Afecta no solo al sistema nervioso central (SNC), también a nivel del sistema cardiovascular, metabólico y de otros sistemas.

Se pueden producir alteraciones nerviosas como irritabilidad, alteraciones de la memoria, cansancio, baja inmunidad, alteraciones del ritmo cardiaco, etc.

Como ocurre con cualquier ritmo biológico, los hábitos nocivos de la persona pueden alterar la periodicidad de una función (en este caso el sueño). La irregularidad de los ciclos de sueño-vigilia con ausencia de horarios estables para acostarse y levantarse, junto con variaciones en las costumbres sociales y horarios de desayuno, comida y cena, etc., provocan “debilidad” o falta de sincronización de los ritmos sueño-vigilia.

El abuso de sustancias excitantes como café, té, refrescos con cola y fármacos estimulantes del sistema nervioso deben eliminarse. El alcohol puede facilitar el inicio del sueño pero posteriormente lo fragmenta. La abstinencia de fármacos depresores del sistema nervioso provoca insomnio “de rebote”.

Falta de sueño y salud cardiaca

La adopción de unos hábitos saludables y horarios razonables suele bastar para solucionar este tipo de insmonio. Estas recomendaciones conocidas como higiene del sueño son aplicadas de forma universal a cualquier tipo de insomnio y surge beneficio a partir de la 4ª – 6ª semana de un estricto cumplimiento.

Las medidas de higiene del sueño, como única intervención, prácticamente no tienen impacto sobre la eficiencia del sueño. No permiten resolver cuadros de alteraciones del sueño crónicas ni hay datos acerca de su eficacia para el insomnio agudo.

Se ha establecido, de forma general, que el número de horas necesarias de sueño sea como mínimo de seis. Aunque lo ideal sería una media entre seis y ocho horas. Una media menor podría aumentar las probabilidades de sufrir una alteración del sistema cardiovascular. Por ejemplo, un ataque cardiaco, un accidente cerebrovascular o una insuficiencia cardiaca y por tanto, un riesgo aumentado de mortalidad.

La falta de sueño y su relación con diversas patologías

Existen una serie de factores que, además de la falta de sueño, influyen sobre los trastornos vasculares:

  • Las personas con defensas disminuidas
  • Fumadores
  • Personas con diabetes
  • Los hipertensos
  • Las personas con el síndrome de la apnea del sueño, donde la respiración se interrumpe o se hace muy superficial. La falta de oxígeno por la apnea provoca numerosos despertares en estas personas y elevaciones de la frecuencia cardiaca y de la presión arterial. Las personas que padecen apnea del sueño suelen tener ronquidos durante el sueño debido a la obstrucción de la vía respiratoria.

Hábitos saludables para dormir

Según varios estudios realizados en todo el mundo que explican la relación entre la falta de sueño o el sueño no reparador y la salud cardiaca y vascular. Las personas que dormían menos de 6 horas habían sufrido ataques cardiacos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardiaca en relación a las personas que dormían entre 6 y 8 horas.

No se sabe exactamente de qué forma afecta el sueño al corazón. Pero hay datos que aseguran que no dormir lo suficiente aumenta la respuesta al estrés, que libera hormonas que aumentan la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Si esto se produce de manera continuada podría provocar consecuencias negativas.

Pero también hay datos en varones europeos procedentes de estudios realizados cuyos resultados confirman que la presión arterial alta, la diabetes, la obesidad, el tabaquismo, la baja actividad física y la mala calidad del sueño fueron más comunes en los hombres que dormían menos horas por noche en comparación con los que tenían un sueño adecuado (entre siete y ocho horas). Además presentaban mayor número de eventos cardiovasculares en comparación con aquellos con duración normal del sueño.

La mala calidad del sueño influye sobre la salud cardiaca. Si alguna persona no duerme lo suficiente en la etapa profunda del sueño, el organismo no es capaz de reducir la presión arterial.

Se sabe que las mujeres son más proclives a padecer insomnio. Se debe a las diferencias en los genes, las hormonas sexuales, el estrés y la respuesta ante él. Por tanto, sería interesante mantener una mayor atención a la higiene del sueño en este colectivo.

Es conveniente realizar una evaluación de la salud del sueño en la población general de cara a descubrir las posibles alteraciones del sueño de determinadas personas. Se requiere una adecuada educación sanitaria para concienciar sobre los síntomas del insomnio y sus riesgos.

Se debe ayudar a aquellas personas con problemas del sueño para intentar solucionar este problema.

Consecuencias vasculares de la falta de sueño - HeelEspaña
Trastornos por la falta de sueño – HeelEspaña

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *