Dermatitis en los brazos y otras partes del cuerpo

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel. Se manifiesta con lesiones que provocan mucho picor. Dichas lesiones, rojizas, secas y escamosas, pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo. Pero las lesiones que produce la dermatitis en los brazos, por su visibilidad, adquieren más importancia.

Eczema atópico: dermatitis en los brazos - HeelEspaña
Causas de la dermatitis en los brazos – HeelEspaña

Aspectos psicológicos de la dermatitis atópica

Actualmente, no existe curación para la dermatitis atópica. Por tanto, el objetivo del tratamiento es la mejora de la calidad de vida de los pacientes intentando disminuir la sintomatología asociada. Además de intentar disminuir el número de brotes.

Hemos comentado que uno de los aspectos más característicos de esta enfermedad es el picor. Ello provoca en las personas que la padecen una sensación de intranquilidad y un deseo intenso de rascarse. ¿Y esto qué produce? Un empeoramiento de las lesiones porque produce una irritación de la piel. Cuando estas lesiones se producen por rascado en los brazos, una de las partes del cuerpo más visibles, puede provocar en los pacientes una frustración por no poder tener una “piel perfecta”, sentimientos de tristeza o ansiedad que hay que combatir.

Niños, estrés y dermatitis atópica

La dermatitis atópica afecta al bienestar físico, emocional y psicosocial de los niños que la sufren. En consecuencia, a la calidad de vida del paciente y sus familiares. Los pacientes pueden presentar alteraciones en sus relaciones familiares y sociales. Como hemos dicho, la apariencia de las lesiones de la dermatitis en los brazos, así como en otras partes del cuerpo, afectan al paciente. Además, las personas que padecen dermatitis atópica tienen mayor irritabilidad, padecen trastornos del sueño, necesitan mayor atención y tiempo en el cuidado personal.

La intensidad y la duración de cada brote son imprevisibles. También la duración de cada periodo de inactividad de la enfermedad es variable. El paciente puede pasar periodos muy largos sin tener nada. Y otros, seguidamente, con brotes casi continuos.

Es aquí cuando el estrés aparece como un factor que puede influir en la aparición de lesiones o inducir un empeoramiento de las ya existentes. El paciente con dermatitis atópica tiene una piel extremadamente sensible en la que influyen los cambios anímicos. Entre estos, se encuentra el estrés. La propia enfermedad puede inducir una sensación de tristeza o ansiedad en las personas que la presentan. Estos estados de ánimo que pueden ser combatidos con la ayuda fundamental del entorno emocional.

Otros factores que desencadenan brotes

Existen factores a los que clásicamente se han atribuido la capacidad de desencadenar brotes o de reagudizar la enfermedad. Entre los que deben ser evitados, destacamos:

  • Alérgenos de contacto o inhalados.
  • Algunos alimentos en pacientes con alergias alimentarias.
  • Los perfumes y los cosméticos de higiene personal con conservantes.
  • Los residuos de detergentes en la ropa tras el lavado.
  • Los ácaros del polvo doméstico.
  • Las prendas de lana u otras telas irritantes.
  • Prendas muy ajustadas o antitranspirantes.
  • Climas con temperaturas y niveles de humedad extremos.
  • Cambios repentinos de temperatura.
  • La escasa frecuencia de corte de las uñas de los pacientes.
  • Las infecciones.

Todas estas cuestiones a evitar deben ser recomendaciones individuales y basadas en una historia de empeoramiento de los brotes tras la exposición a una determinada sustancia o circunstancia.

Cuidados esenciales de la dermatitis en los brazos

La terapia básica de la enfermedad abarca el uso de tratamientos no farmacológicos, como los emolientes y los baños. Además de ciertas estrategias de prevención de la exposición a agentes de provocación y de higiene diaria.

La piel con dermatitis en los brazos, como en otras partes del cuerpo, es más sensible a las agresiones externas, además de ser más seca. Este escozor lleva al rascado frecuente con la consiguiente aparición de lesiones de eczema.

Por tanto, el hábito del cuidado de la piel en dermatitis atópica ha de ser constante y para toda la vida. Los cuidados básicos de la piel son la primera estrategia para protegerla, prevenir y eliminar infecciones. De esta forma se consigue normalizar la respuesta inmunológica y la inflamación.

Higiene

  • La ducha o el baño deben realizarse una vez al día y no debe superar los 10 minutos. Siempre con agua tibia. Después, secarse sin frotar y aplicarse una crema emoliente.
  • Es recomendable utilizar sustancias limpiadoras sin jabón, como los tipo “syndets” y soluciones acuosas. Estas contienen un pH neutro o bajo por lo que son menos alergénicas, no irritan y no llevan fragancias.
  • Las uñas deben estar siempre bien cortadas y limpias. Con ello se evitan las infecciones microbianas al rascarse.
  • El sudor macera la piel por lo que es recomendable lavarse inmediatamente después de hacer deporte o ejercicio físico intenso.

Tareas domésticas

  • El polvo es un enemigo de la dermatitis atópica.
  • Se recomienda pasar la fregona mejor que barrer, sobre todo en las habitaciones.
    Las alfombras, moquetas, cortinas y edredones de plumas son objetos en los que fácilmente se acumula el polvo. Por tanto, es preferible evitarlos.
  • Los productos de limpieza suelen ser irritantes. Es necesario evitar su contacto en las tareas domésticas. Además, utilizar guantes de goma y algodón.

Vestimenta y calzado

  • La ropa que entra en contacto con la piel, incluida la de la cama, debe ser de fibras naturales como el algodón y el lino. Hay que evitar las prendas de lana o fibras sintéticas. Son más ásperas y provocan picor.
  • La ropa puede lavarse a máquina. Eso sí, siempre debe quedar bien aclarada con un centrifugado extra. Los suavizantes deben evitarse.
  • Es necesario cambiar el pañal del bebé en cuanto esté húmedo.
  • El calzado debe ser de cuero o tela y tiene que estar bien aireado. Es recomendable evitar el uso de calzado deportivo durante un tiempo prolongado. Sólo hay que utilizarlo para hacer deporte. Los calcetines y las medias deben ser de algodón o hilo. Nunca de nylon o lycra.

Tratamiento con emolientes

Más que una crema hidratante, tenemos el uso de cremas emolientes. Constituyen una línea frecuente de actuación en el tratamiento de la dermatitis atópica, pues sirven para restaurar la capa córnea de la piel.

Los emolientes, por un lado, forman una capa protectora en la superficie del estrato superficial (córneo) reteniendo agua y por otro, aportan lípidos estructurales que restauran la estructura de la barrera de la piel. La utilización de productos emolientes suaviza la piel y le aporta elasticidad.

Cremas para el tratamiento del brote

Además de cremas hidratantes y cremas emolientes, existen cremas de tratamiento de la dermatitis atópica sin corticoides. Son cremas a base de ingredientes naturales que actúan sobre los síntomas principales de la dermatitis atópica.

Uno de los ingredientes más novedoso en este campo es la ectoína. La ectoína es una proteína natural que producen algunas bacterias cuando crecen en medios adversos, como forma de protección ante condiciones ambientales desfavorables, especialmente con la falta de humedad.

La ectoína ha demostrado tener capacidad regeneradora del daño causado por las agresiones externas a la piel. Su capacidad de atracción de moléculas de agua es muy superior a la de otros componentes, favoreciendo así la hidratación de la piel.

Estas cremas son de utilidad en el tratamiento de la dermatitis atópica cuando se utilizan en el momento de aparición del brote o cuando hay picor pero no se ve brote es el momento de empezar a utilizar estas cremas.

Más información en www.dermaveel.es

Localizaciones: dermatitis en los brazos - HeelEspaña
Dermatitis en los brazos y otras localizaciones – HeelEspaña

 

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