Crema para piel atópica, ¿sirve para calmar el picor?

Hay que darle importancia a la piel para entender que las enfermedades cutáneas no son solamente un problema estético. Una dermatitis, un eczema o una psoriasis, por poner algunos ejemplos, no son sólo un enrojecimiento o una descamación que puede afear la cara u otras zonas visibles. Estas patologías, como la piel seca o piel con rojeces, tienen una gran importancia porque, tras ellas, subyace una alteración en las importantes funciones de la piel. En esta ocasión, nos centraremos en la dermatitis atópica y en la crema para piel atópica más adecuada.

La piel de las manos puede que sea la que más sufre al estar sometida a agresiones continuas. Por ello, encontrar una crema de manos acorde y adecuada puede resultar fundamental.

¿Qué crema para piel atópica es la adecuada? - HeelEspaña
Crema con principios activos naturales – HeelEspaña

Función de protección de la piel

No podemos pensar que la piel es simplemente “la funda” que rodea al resto de nuestros órganos y estructuras. Es un órgano más del cuerpo humano, con la misma importancia y complejidad que puede tener el riñón o el hígado.

La piel está estructurada en diferentes capas. No obstante, en conjunto, presenta una serie de funciones globales sumamente importantes para el buen funcionamiento del organismo y de la salud en general.

La función de protección está muy desarrollada en la piel. Viene favorecida por su propia estructura en varias capas. La más externa de ellas tiene, además, un sistema de protección extra. Algunas de sus células, la capa córnea de la epidermis, están cargadas de queratina, una sustancia dura e impermeable.

Más funciones

El manto lipídico, íntimamente relacionado con la piel, es una sustancia grasa que protege a la piel de posibles agresiones externas pero, sobre todo, de la deshidratación.

Pero no es una coraza que nos aísla del medio externo. Al contrario. Se trata de una “sofisticada puerta” que debe abrirse o cerrarse según conveniencia para relacionarse con el entorno. Gracias al intercambio de sustancias permitido por la piel, se produce:

  • La regulación de la temperatura corporal
  • La eliminación de sustancias nocivas
  • La síntesis de la vitamina D, esencial para el desarrollo óseo.

Está llena de terminaciones nerviosas que captan toda la información que nos llega del mundo exterior como el calor, el frío, el tacto o el dolor. Todo ello es procesado por el cerebro. Por último, y no menos importante, hay que añadir que la piel presenta una gran cantidad de células relacionadas con el sistema inmunológico y, por tanto, con nuestra defensa frente a agentes patógenos.

La piel de los niños

Si nos referimos a los niños, su piel es más fina y delicada que la del adulto. Responde más sensiblemente a agresiones externas y necesita un cuidado especial. Aunque la del bebé tiene el mismo número de capas que la piel del adulto, cada capa tiene mucho menos espesor. En consecuencia, la función de barrera está limitada y la del bebé se presenta menos resistente que la del adulto a influencias químicas, físicas y microbianas.

Alteraciones en la piel de los más pequeños

En esta piel tan sensible, no es raro que aparezcan pequeñas marcas, sarpullidos o enrojecimientos que preocupan a los padres. Muchas veces se trata de alteraciones sin importancia que pueden resolverse utilizando productos de limpieza y baños adecuados a las características de la piel. Pero, en otras ocasiones, sí se trata de auténticas patologías. Entre estas patologías más frecuentes en los niños destacamos:

  1. Impétigo. Infección cutánea por bacterias.
  2. Dermatitis del pañal. Enrojecimiento, descamación y picor en la zona húmeda que cubre el pañal.
  3. Dermatitis seborreica. Descamación y enrojecimiento en cara, cejas y cuero cabelludo.
  4. Dermatitis atópica. Uno de los principales quebraderos de cabeza de los padres. De ahí la importancia de encontrar una crema para piel atópica que ayude a calmar el picor.

Dermatitis atópica. Enfermedad de la piel

La dermatitis atópica está caracterizada, principalmente, por inflamación y picor intenso que conlleva, invariablemente, la aparición de lesiones de rascado. La dermatitis atópica puede aparecer a cualquier edad aunque es mucho más frecuente en los niños. Entre un 5 y u 10% de los niños españoles tendrá manifestaciones de dermatitis atópica en algún momento de su vida.

En la dermatitis atópica hay una predisposición genética. El riesgo de un hijo de desarrollar dermatitis atópica, si uno de los progenitores la ha sufrido, es del 50%. Sube al 80% si ambos progenitores padecen la enfermedad. Esta alteración produce una desestabilización de la barrera cutánea lo que favorece la pérdida de agua y la deshidratación. Esto da lugar a la aparición de fisuras microscópicas que, a su vez, permiten la entrada de alérgenos y/o bacterias, con la consiguiente inflamación e irritación cutánea.

Síntoma principal: el picor

Sin lugar a dudas, el síntoma más molesto es el picor. A veces es tan intenso que produce en los niños un malestar tan profundo que acaba por alterar tanto el sueño como la alimentación, dos necesidades básicas a cualquier edad pero, especialmente, en edades tempranas. Los padres también se ven afectados. La falta de sueño de un niño siempre repercute en los progenitores. A menudo, la angustia de ver a su hijo sufriendo supone un motivo de desasosiego para toda la familia. ¿Existe, entonces, alguna crema para piel atópica que ayude con este picor?

Tratamiento de la dermatitis atópica

Hay que distinguir entre el tratamiento como tal de la dermatitis atópica, que incluye la crema para piel atópica más conveniente. Y los cuidados especiales que siempre hay que tener en esta piel con estas características. Entre estas medidas destacamos:

  • Evitar el calor, la sequedad ambiental, el contacto con lana, plásticos y otras fibras. Todo ello provoca prurito o picor.
  • Si bien el exceso de agua y jabón es perjudicial, también lo es la falta de higiene. Es preferible realizar duchas cortas que baños. Con agua no excesivamente caliente y con un gel tipo “syndet”.
  • Tener las uñas de las manos cortas y limpias.
  • Cambio frecuente de pañal.
  • Aclarado cuidadoso de la ropa.

El uso de emolientes es básico en el tratamiento de la dermatitis atópica. Por un lado forman una capa protectora en la superficie de la piel reteniendo agua y, por tanto, aportan lípidos que restauran la estructura de la barrera. Algo que resulta básico para una piel grasa o una piel seca.

Tratamiento específico

Cuando las lesiones aparecen, además de continuar con los cuidados de base, es necesario aplicar un tratamiento específico. Lo más habitual es utilizar corticoides tópicos que producen una disminución de la inflamación y del picor. Existen distintos corticoides con potencia antiinflamatoria, desde baja hasta muy alta.

Los corticoides de baja potencia se pueden utilizar en cualquier zona de la superficie corporal y a cualquier edad. Pero, siempre, es conveniente acortar el tiempo de uso lo más posible.

Los corticoides tópicos de alta potencia tienen limitaciones en cuanto a su aplicación. No deben utilizarse en la infancia así como en determinadas regiones como la cara, los pliegues, las mamas y la región genital. En estas zonas deben utilizarse preparados de un perfil de seguridad más alto.

De manera general, la duración máxima del tratamiento con corticoides tópicos se estima en cuatro semanas. Puede ser menor el tiempo en zonas extensas o cuanto mayor sea la potencia de estos.

Otros medicamentos como antihistamínicos o antibióticos se reservan para determinadas circunstancias o complicaciones.

Crema para piel atópica: otra opción es posible

El mayor problema de la dermatitis atópica es su cronicidad. Por tanto, la necesidad de tratamiento a largo plazo. Los cuidados básicos de la piel deben mantenerse prácticamente de por vida. Por eso, la utilización de corticoides se debe intentar quedar relegada, únicamente, a momentos puntuales.

En la actualidad, existen otras opciones que están ayudando, en gran medida, a paliar los síntomas de picor e inflamación en los niños. Ello puede dejar a los padres más tranquilos al poder disponer de productos eficaces con un alto nivel de seguridad.

Existen cremas con ingredientes naturales que pueden utilizarse en cualquier zona de la piel y en periodos prolongados de tiempo. Todo ello sin presentar efectos indeseables.

Una opción que cada vez se está extendiendo más consiste en que los niños sigan, de manera cotidiana, los cuidados básicos de la piel atópica. En los momentos en que comiencen a aparecer las lesiones típicas, éstas sean tratadas con estos productos naturales. Queda así relegado el uso de corticoides solamente para las lesiones más intensas o de curso más prolongado. Con ello el paciente se encuentra confortable y se evita el sobreuso de corticoides.

Ectoína: principio activo natural

Dentro de los principios activos naturales de la crema para piel atópica destacamos la ectoína. Es una proteína producida por determinadas bacterias como mecanismo de protección. En la piel seca tiene una alta capacidad de hidratación y, además, repara las alteraciones del ADN celular. Protege frente a radiaciones ultravioleta, sequedad y temperaturas extremas. Además, retiene agua y presenta propiedades antienvejecimiento así como antiinflamatorias.

En la dermatitis atópica es imprescindible mantener la hidratación de la piel y restaurar la función de barrera. En diversos estudios publicados se ha demostrado que la ectoína, principio activo de la crema para piel atópica, presenta propiedades positivas en este sentido. Por este motivo, se está utilizando cada vez más en niños con dermatitis atópica. Consigue disminuir el picor y, por tanto, su malestar. Además, contribuye a la reparación de función de protección de la piel.

Ectoína: crema para piel atópica - HeelEspaña
Cuidados de la piel atópica – HeelEspaña

 

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