Consejos para controlar el estrés y la ansiedad

Parece que las palabras estrés y ansiedad están muy en boca de todos. De hecho, sentirse estresado es una de las experiencias humanas más comunes.

Todas las personas experimentan estrés y ansiedad en algún momento de la vida. Sin embargo, no todas lo procesan de la misma manera. Por ello hay que conocer las estrategias para afrontar el estrés.

Sentir estrés y ansiedad: experiencia diaria

La ansiedad es una emoción normal que aparece en la persona como signo de alarma para advertir al individuo de algún peligro o adversidad.

Todos, ante una situación estresante como puede ser un examen, un viaje o cualquier conflicto social podemos manifestar síntomas. En la actualidad casi todo cuanto nos rodea nos puede generar grandes dosis de tensión. De hecho, los trastornos de ansiedad están aumentando actualmente debido a factores estresantes ambientales y a los problemas socioeconómicos actuales.

Pero todo se complica cuando las personas sienten que no pueden hacer frente adecuadamente a las exigencias del entorno, o a las que uno mismo se impone, amenazando su propio bienestar. Cuando el estrés actúa mucho tiempo sobre el individuo y se cronifica puede dar lugar a situaciones patológicas.

Estos trastornos tienen una serie de síntomas, como temblores, sensación de ahogo o la sensación de sentirse atrapado, que llegan a producir incapacidad a la persona que lo padece.

Consejos para gestionar el estrés y la ansiedad

El estrés y ansiedad por cuestiones laborales

En la actualidad se vive a un ritmo muy acelerado. Es muy conocido, y así lo demuestran numerosos estudios, que el estrés laboral tiene un impacto importante en la salud y calidad de vida de las personas. De hecho, más de la mitad de las bajas laborales están provocadas por causas relacionadas con el estrés.

Cómo combatir el estrés y ansiedad laboral

Los efectos del estrés tienen consecuencias tanto en el ambiente laboral, afectando a la productividad, como a nivel personal provocando en el individuo enfermedades tanto a nivel físico, como las enfermedades cardiovasculares, como psicológico que provocará alteraciones en el estado de ánimo.

Por ello, hay que conocer los factores que causan esas exigencias o presiones, y cuáles son las posibles señales de la aparición de estrés para afrontarlo e intentar superarlo.

¿Cuáles son las señales más frecuentes de estrés y ansiedad?

Un nivel de estrés y ansiedad no adecuado mantenido durante cierto tiempo produce malestar físico y emocional.

Puede influir mucho en cómo nos sentimos y en nuestra calidad de vida. De hecho, puede tener relación con algunas enfermedades como problemas musculares, de la piel, digestivos, dolores de cabeza e, incluso, insomnio.

  • Señales de malestar emocional. Se puede sentir ansiedad, irritabilidad, miedo, confusión o turbación.
  • A nivel de pensamiento. Dificultad para concentrarse, olvidos, preocupación por el futuro, pensamientos repetitivos o excesivo temor al fracaso.
  • Conductual. Tartamudez u otras dificultades del habla, llantos, risa nerviosa, trato brusco con los demás o rechinar de dientes. Pero también puede producir que se consuma más tabaco y alcohol, se está más predispuesto a sufrir accidentes y tener un aumento o disminución del apetito.
  • Señales de tensión física. Se suele tener los músculos contraídos, las manos frías y sudorosas, se padecen más dolores de cabeza, fatiga, malestar en el estómago, temblores o la boca seca.

Si te duele la cabeza, puedes tener estrés y ansiedad

¿Qué hacer para afrontar las situaciones de estrés y ansiedad?

Lo primero es aprender a reconocer qué situaciones son las que me provocan estrés y cuáles son las señales que el cuerpo me envía.

Por ejemplo: tensión en los hombros y en el cuello, cerrar las manos en forma de puño, tener la mandíbula apretada, etc. Lo siguiente: aprender a manejarlo. Lo mejor es evitar el evento que lo causa, pero si esto no es posible hay que cambiar la forma de reaccionar ante el mismo.

Consigue controlar el estrés y ansiedad

Puede ser de utilidad seguir una serie de estrategias que nos pueden ayudar a hacer frente a situaciones de mucha tensión.

  1. Relájate. Realizar ciertas actividades que consigan renovarte y que consigan hacerte sentir bien. Descansar, leer un libro o irte de vacaciones.
  2. Haz ejercicio. Es la forma más saludable de aliviar la energía y la tensión acumulada. Las actividades físicas como caminar o nadar nos dan fuerza y nos reaniman. Además, la actividad física protege nuestro cuerpo de enfermedades, aumenta nuestro tono muscular y evita el sobrepeso. Además, es una forma sana de divertirse y ayuda a dejar a un lado los problemas.
  3. Deja de fumar. La nicotina que contienen los cigarrillos es un estimulante que provoca más síntomas de estrés.
  4. Duerme lo suficiente. La falta de sueño hace que tengamos problemas de atención y memoria y estemos más irritables. Por ello, es importante, al menos, dormir entre 7 y 8 horas diarias. El papel del sueño es fundamental para una recuperación física y psíquica. De hecho, mientras dormimos se asimilan los aprendizajes del día.
  5. Comparte tus emociones. Siempre habrá un amigo o familiar con el que puedas conversar y expresar tus emociones.
  6. Practica técnicas de relajación. Conseguirás reducir el grado de activación física frente al estrés. Con estos ejercicios se incrementan, además, las defensas contra el estrés.
  7. Conoce las técnicas de respiración. Con un buen entrenamiento en respiración, podrás controlar los síntomas fisiológicos del estrés tales como sudoración o las palpitaciones, entre otros.

¡No te olvides de equilibrar tu alimentación!

Es fundamental mantener una dieta sana. Evita, por ello, el abuso de cafeína, alcohol y la automedicación. Puede parecer que el alcohol y el abuso en las comidas reducen el estrés, pero es todo lo contrario, lo aumentan.

Deja también a un lado la ingesta de productos azucarados y la comida rápida, porque suele ser una alimentación demasiado rica en grasas. También se debe consumir de manera moderada la carne de cerdo y la carne roja. Por el contrario, es conveniente aumentar el consumo de frutas, verduras, carnes magras como el pollo y el pescado.

Procura que la cantidad de alimentos y calorías que consumes sea proporcional al esfuerzo que vas a realizar a lo largo del día.

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