Alteración del sueño infantil

Poco queda para que tengamos que adelantar una hora todos nuestros relojes. Así que nos toca madrugar un poquito más y, de este modo, comienza el horario de verano.

Este cambio de horario afecta más a los niños y a las personas mayores, porque ellos tienen una capacidad menor de adaptación que los demás y, según el grupo especializado en sueño de la Asociación Española de Pediatría (AEP), pueden tardar varios días e, incluso, una semana en adaptarse.

Alteración del sueño infantil

Aunque sólo se trate de una hora, esta medida puede afectar al biorritmo de los más pequeños, y es normal que presenten problemas en el sueño los primeros días, que acostumbran a ir acompañados de un mayor nivel de ansiedad, mal humor, irritabilidad y que estén más apáticos y ansiosos.

Alteraciones del cambio horario

Las alteraciones que produce el cambio horario afectan a todos los individuos y, evidentemente, los niños no están exentos de padecer estos cambios. Estas alteraciones suelen ser:

  • En el sistema nervioso central. Somnolencia, irritabilidad, dificultades en la atención, la concentración o la memoria.
  • Fatiga, baja en el rendimiento y mejor productividad.
  • Malestar general.
  • Cambios en el estado de ánimo o depresión.
  • Trastornos digestivos como el aumento del apetito nocturno.

Cuáles son los principales trastornos del sueño en niños

Los más frecuentes en la infancia son:

  • Parasomnias.
  • Movimientos rítmicos relacionados con el sueño.
  • Síndrome de piernas inquietas.
  • El síndrome de apnea obstructiva del sueño.
  • Síndrome de fase de sueño retrasada ( síndrome de retraso de fase).
  • Narcolepsia.
  • Insomnio

Nos vamos a referir en esta ocasión al insomnio, al tratarse de la alteración del sueño infantil más frecuente.

Alteración del sueño infantil: Insomnio

El insomnio se define como la dificultad para iniciar o mantener el sueño y/ o alteración de la calidad del mismo.

Las causas más frecuentes de insomnio son una mala higiene del sueño y el insomnio por alteración de la conducta sobre todo en la infancia y adolescencia.

Existen además otras causas que pueden causar insomnio en el niño como son las alteraciones del neurodesarrollo (autismo), enfermedades crónicas (diabetes, enfermedades pulmonares, obesidad, etc.), alergias, enfermedades neuropsiquiátricas entre otras, mucho menos frecuentes.

En el insomnio conductual se trata de un mal aprendizaje del hábito de sueño, aparece la incapacidad del niño para conciliar el sueño si está solo, presentando resistencia y ansiedad a la hora de acostarse.

Esto conlleva que el inicio del sueño se retrase o que se presenten múltiples despertares a lo largo de la noche y consecuentemente la falta de mantenimiento del sueño después de iniciado el mismo.

El insomnio por una higiene inadecuada del sueño está relacionado con actitudes demasiado permisivas o estrictas a la hora de acostarse y despertarse. Como, por ejemplo,

  • Amamantamiento prolongado para inducir al sueño
  • Compartir la cama de los padres ante una demanda del niño
  • Prácticas como que el niño vea la televisión solo o en la cama, o que ésta permanezca demasiado tiempo encendida en casa
  • No establecer un adecuado horario de sueño
  • Actividades diarias que impiden una adecuada calidad del sueño (siestas durante el día, consumo de cafeína antes de acostarse)
  • Asociaciones inapropiadas con el inicio del sueño
  • Y ausencia de límites establecidos.

Qué síntomas nos deberían hacer sospechar de un trastorno del sueño

  • Mal rendimiento escolar.
  • Hiperactividad, trastorno del comportamiento, agresividad, que mejora con el sueño.
  • Somnolencia diurna excesiva.
  • Cefaleas matutinas.
  • Retraso en peso y estatura.
  • Despertares frecuentes durante el sueño.
  • Resistencia a irse a dormir, llanto al acostarse.
  • Ronquido nocturno, pausas respiratorias y/o respiración bucal.
  • Dificultad para despertar por las mañanas o excesiva irritación al despertar

Tratamiento

El tratamiento para la alteración del sueño infantil se basa fundamentalmente en tres pilares:

  • Medidas de higiene del sueño.
  • Intervenciones no farmacológicas como son las terapias cognitivo-conductuales.
  • Intervenciones farmacológicas necesarias para cada uno de los diferentes trastornos.

Medidas higiénico-dietéticas

El tratamiento principal en niños son la aplicación de medidas higiénico-dietéticas y las terapias cognitivo-conductuales. Son medidas que han demostrado ser las más eficaces a largo plazo.

Terapias farmacológias

En general, el uso de terapias farmacológicas queda reservado para los casos graves y algunas patologías muy específicas.

El tratamiento farmacológico debe durar el menor tiempo posible y la elección del fármaco debe de hacerse según el tipo de trastorno del sueño e individualizar cada paciente.

Existen pocos datos claros sobre la eficacia, seguridad y tolerabilidad de las diferentes terapias farmacológicas para los trastornos del sueño.

Los principales tratamientos utilizados en pediatría son:

  • Melatonina.
  • Antihistamínicos.
  • Hipnóticos benzodiacepínicos y no benzodiacepínicos.
  • Otros.

Lda. Laura Arbeloa Jiménez
Lda. Laura Arbeloa Jiménez
Licenciada en Periodismo por la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid. Actualmente trabajo en Heel España realizando diferentes funciones de comunicación corporativa y marketing.
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