Cómo los antibióticos afectan a la microbiota intestinal

¡Hola! ¿Cómo estáis? Espero que bien, al recibo de la presente… En mi caso, no puedo decir que me encuentre en el mejor momento. Me he levantado con escalofríos, dolor muscular y fiebre.

No es la primera vez que me ocurre. Tendré que ir al médico y ya sé lo que me dirá. ¡Otra vez, con infección, con antibióticos, con diarrea! ¿Por qué siempre me pasa esto? ¡Y en ese orden! Si me sientan mal los antibióticos, ¿es porque no son tan buenos como dicen?

¿Qué es una infección?

Una infección es consecuencia de la invasión y posterior multiplicación de microorganismos que no se encuentran normalmente en el cuerpo o lo están en una cantidad tan pequeña que no son capaces de producir enfermedad.

Hablamos de infección subclínica cuando no causa síntomas, aunque en la mayoría de los casos las infecciones son clínicamente evidentes.

Por otro lado, las infecciones pueden estar localizadas o diseminarse por el cuerpo a través de la sangre y/o vasos linfáticos y convertirse en infecciones sistémicas.

La infección sucede cuando ese organismo extraño ingresa en el cuerpo sin tener en cuenta el daño que pueda causar.

Algunas infecciones son leves, pero otras son graves y potencialmente mortales.

Las bacterias, virus, hongos, parásitos son, entre otros, diferentes tipos de patógenos, que varían en tamaño, forma, función, contenido genético y efecto en el cuerpo.

 

Bacterias malas

¿Qué hace nuestro organismo en caso de infección?

Constantemente, nuestro organismo está expuesto a microorganismos. Afortunadamente, la naturaleza tiene una solución y nuestro organismo la respuesta con un sistema especial para combatirlos.

Inmunidad significa protección frente a la enfermedad infecciosa. Las células y moléculas responsables de la inmunidad constituyen el sistema inmune y la respuesta global y coordinada ante la presencia de sustancias extrañas es la respuesta inmunitaria.

Los leucocitos son el ejército de infantería del sistema de defensa del organismo que tienen la capacidad de buscar y destruir a cualquier invasor. A estos se unen otros elementos de defensas, como la piel y mucosas, sustancias antimicrobianas y otros mecanismos inmunes responsables de la respuesta defensiva.

Pero no todas las bacterias son “malas”. Curiosamente, la microbiota intestinal, que está formada por un número nada desdeñable de bacterias, entre otras funciones, contribuye al desarrollo normal de la inmunidad.

El 70% de las células inmunitarias se concentran en el intestino y la microbiota intestinal contribuye a protegernos contra los agentes patógenos por el efecto barrera, al adherirse a la mucosa intestinal e impedir que los microorganismos nocivos colonicen el intestino y desarrollen enfermedades.

La integridad de la microbiota es esencial para el mantenimiento de una buena defensa del organismo.

 

Diferentes tipos de antibióticos

Entonces, ¿cuándo necesito un antibiótico?

El descubrimiento de los antibióticos ha sido uno de los grandes éxitos de la medicina moderna.

Los antibióticos son medicamentos producidos por un ser vivo (bacterias u hongos). Recordemos que un medicamento es una sustancia o preparado cuya función es prevenir, aliviar o mejorar el estado de salud de las personas enfermas.

El principal objetivo de los antibióticos es el de destruir o frenar el crecimiento de las bacterias causantes de muchas de las infecciones que padecemos.

Una de las características más importantes y útiles es la toxicidad selectiva. Es decir, los antibióticos actúan contra los organismos invasores y, en mucha menor medida, contra los animales o personas. Eso no quita que, en algunos casos, puedan provocar reacciones adversas.

Peso a ello, en la actualidad, los antibióticos siguen siendo una de las medidas terapéuticas más eficaces con los que se ha llegado a reducir significativamente las tasas de mortalidad asociada a una amplia variedad de enfermedades infecciosas.

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¿Existen muchos tipos de antibióticos?

En función de su capacidad para atacar a las bacterias causantes de infecciones, los antibióticos se clasifican en:

  • Antibióticos de bajo espectro

Actúan solo sobre determinadas bacterias

  • Antibióticos de amplio espectro

Afectan a diferentes tipos de bacterias

También se pueden clasificar en función de su mecanismo de acción:

  • Bactericidas

Son aquellos que consiguen destruir las bacterias patógenas. Entre ellos se encuentran las polimixinas, las quinolonas, los aminoglucósidos como la estreptomicina, los glicopéptidos y los beta-lactámicos como la penicilina.

  • Bacteriostáticos

Son aquellos que actúan inhibiendo el crecimiento de las bacterias patógenas. En este grupo se encuentran los macrólidos, las sulfamidas, tetraciclinas, cloranfenicol o clindamicina.

La elección del antibiótico adecuado, lógicamente, la debe realizar el médico. Por lo general, la sintomatología clínica es suficiente para un diagnóstico acertado, aunque, en ocasiones, es necesario recurrir a antibiogramas que son pruebas de laboratorio que identifican qué bacteria o bacterias son responsables de la infección y a qué antibiótico son sensibles y a cuáles resistentes.

 

Los antibióticos tienen que recetarlos

¿Por qué afectan los antibióticos a la microbiota intestinal?

Los antibióticos tienen la capacidad de erradicar a las bacterias patógenas responsables de las infecciones. Esto ha quedado claro. Pero también pueden destruir ciertas bacterias beneficiosas de la microbiota intestinal y provocar un desequilibrio de este ecosistema, una disbiosis, que puede dar lugar a consecuencias a corto o a largo plazo.

Este desequilibrio que se produce al eliminar ciertas bacterias de la microbiota permite que otros patógenos ocupen el espacio libre y comiencen a multiplicarse. Como consecuencia, a corto plazo, es la aparición de diarrea asociada a los antibióticos que afecta a un porcentaje significativo de la población, la cual puede resolverse espontáneamente en unos días o requerir de, por ejemplo, la toma de Sacharomyces boulardii junto con sales de rehidratación oral para evitar complicaciones.

Pero, no solamente se produce una reducción en la cantidad de bacterias que forman la microbiota intestinal, sino que también se produce una reducción de la diversidad de esta. Como consecuencia, la vuelta al equilibrio va a requerir un tiempo variable que puede alargarse de manera importante, llegando a retrasarse hasta meses alcanzar una microbiota estable que permita cumplir con sus funciones esenciales de manera adecuada.

En este caso es muy conveniente, tras el tratamiento con un antibiótico y con el objetivo de acelerar la recuperación de esa microbiota alterada, la toma de simbióticos que contengan cepas específicas como el L.Rrhamnosus GG, prebióticos como alimento de las bacterias beneficiosas, glutamina y vitaminas del grupo B que contribuirán, sin duda, a dejar atrás la disbiosis y fortalecer el sistema inmune para estar preparados y fuertes para futuros contactos con agentes patógenos.

 

Como esta compuesta nuestra microbiota

 

Para evitar resistencias, optemos por un uso racional de los antibióticos.

¡Demos la oportunidad a nuestro organismo para que nos defienda naturalmente!

BIBLIOGRAFIA
https://cmplima.org.pe/wp-content/uploads/2019/06/UsoRacionalAntibioticos.pdf

Ldo. José Manuel García Raboso
Ldo. José Manuel García Raboso
Licenciado en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid con la Especialidad de Bioquímica. Siempre ha estado unido al sector farmacéutico y al contacto directo con el cliente, bien en Oficina de Farmacia o en diferentes Laboratorios farmacéuticos como AstraZeneca, Salvat o Lacer.
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