Simbióticos, mucho más que probióticos

¡Qué maravilla! Me han regalado el último modelo de cafetera…pero…, si no tengo las cápsulas específicas, no podré degustar el espléndido café que dicen que hace; y a estas horas las tiendas están cerradas…tendré que esperar.

Si las cafeteras vinieran con un pack de cápsulas ¡sería genial! A estos electrodomésticos los llamaría “simbióticos”.

Evidentemente, se trata de un simple ejemplo con el que pretendo plasmar que, en muchas ocasiones, cuando dos cosas por separado tienen una función encaminada a un objetivo común, al unirlas, ese objetivo se alcanza de una manera más rápida y mucho más eficaz.

Pero vayamos tacita a tacita…

Simbióticos, mucho más que probióticos: simbioticos - HeelEspaña

 

La importancia de la multitud que convive con nosotros

La definición aceptada de microbiota es aquella que dice que se trata de una comunidad de microorganismos que colonizan un determinado medio, estableciendo relaciones entre sus componentes y que conducen a un equilibrio dinámico entre ellos, que hace que permanezca prácticamente constante en ausencia de factores externos que la alteren.

Pero en el caso de los “individuos”, las diversas microbiotas que existen en nuestro organismo, no solo se relacionan entre sí, sino que también lo hacen con quien los aloja, es decir, con nosotros.

Estas relaciones que se establecen entre los microorganismos y de estos con el hospedador va a contribuir a una convivencia en la que ambas partes se benefician.

Es más, la relación llega a ser tan estrecha que una no puede vivir sin el otro y viceversa.

Esta multitud que convive con nosotros tiene especial protagonismo en funciones de nutrición, metabolismo, protección y desarrollo del sistema inmune.

 

A veces, la convivencia no funciona

Diferentes factores ajenos a nuestra voluntad pueden complicar la convivencia entre los miembros de una familia. Esto obligará a modificar ciertas costumbres, adaptarse o plantear soluciones para retomar esa convivencia dañada.

Al igual que ocurre en la convivencia del día a día, diversos protagonistas que hacen acto de presencia en un momento determinado pueden alterar la microbiota de tal manera que puede incluso dificultar el desempeño de sus funciones. A esta alteración se le denomina disbiosis.

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En una disbiosis, se produce una disminución en la variedad y cantidad de microorganismos que forman la microbiota. La variedad y cantidad de microrganismos son imprescindibles para el desempeño correcto de las funciones asignadas.

Cuando se produce una disbiosis, no se trata de un proceso irreversible, sin solución. La microbiota afecta a la fisiopatología del huésped como un órgano endocrino, con la ventaja que se puede influir sobre él.

Veamos cómo.

Se alquila habitación: probiótico y hospedador

Imaginemos una persona anciana que vive sola y que, por motivos económicos o de salud, decide alquilar una de las habitaciones de su casa a una persona.

Lógicamente, no va a conceder la habitación al primero que lo solicita. El dueño de la casa impondrá unos requisitos al huésped, como buena educación, limpieza, colaborar en las labores de la casa… que sí o sí debe cumplir para la mejor convivencia posible.

Pues algo similar se busca cuando incorporamos un probiótico a nuestro organismo.

En 2001, una comisión de expertos convocados de forma conjunta por la FAO y la OMS propuso una definición del término “probiótico” que fue ampliamente aceptada por la comunidad científica mundial.

Se trata de microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio a la salud del hospedador.

Simbiotico mejor acción que los probióticos

 

Pero no todo microorganismo vale, es decir, para considerar el carácter probiótico de una cepa bacteriana es necesario que cumpla con una serie de requisitos:

  • Debe identificarse a nivel de especie y cepa, es decir, debe identificarse al individuo (p. ej. Lactobacillus rhamnosus GG) Esto va a permitir diferenciar los efectos beneficiosos de la especie de los específicos de la cepa (no extrapolables a otros individuos de esa especie), va a posibilitar su trazabilidad, la realización de ensayos clínicos, su producción y comercialización.
  • Las cepas probióticas deben ser seguras. Es un requisito imprescindible. Tienen que ser sensibles a los antibióticos, evaluados y considerados en materia de seguridad de igual forma que el resto de fármacos disponibles.
  • Deben resistir las condiciones ambientales del aparato digestivo, el efecto microbicida de la saliva, la acidez gástrica, bilis, secreciones pancreáticas, etc.
  • Además, deben tener la capacidad de adherencia y colonización de la cavidad diana.
  • Tiene que establecerse la cantidad adecuada de microorganismos viables que logran el efecto beneficioso demostrado.

 

 

¿Manutención para los microorganismos?

Comida rápida, dieta mediterránea, veganismo…Aunque una gran mayoría de la población tiene unos gustos similares, existe una variedad de alimentos por los que se puede tener mayor o menor predilección.

Los prebióticos se definen como sustratos selectivamente utilizados por microorganismos del hospedador, que le confiere un beneficio en salud. En otras palabras, van a estimular el crecimiento favorable o la actividad de unas cepas probióticas específicas.

Por ello es clave saber qué comen los microorganismos que habitan en nuestro intestino.

Se trata de carbohidratos no digeribles como la inulina, los fructooligosacáridos o galactooligosacáridos, que son fermentados por los individuos que conforman la microbiota.

Como productos finales dan lugar a los ácidos grasos de cadena corta de gran importancia para la salud del huésped.

Los prebióticos, por sí mismos, tienen efectos metabólicos y fisiológicos.

Difrenecas entre probióticos y simbióticos

 

Simbióticos, mucho más que probióticos

El simbiótico implica la mezcla de probióticos y prebióticos que afectan de manera beneficiosa al huésped. Es más que una mera combinación probiótico-prebiótico.

Es como si el inquilino de la habitación alquilada, para cumplir con las obligaciones que le exige el dueño de la casa, hace  todo lo que está en su mano para rendir al 100% en su trabajo y poder pagar a fin de mes.

Por un lado, el sustrato seleccionado (prebiótico) mejora específicamente el beneficio para la salud proporcionado por la bacteria beneficiosa.

Por otro lado, tanto el probiótico como el prebiótico que componen el simbiótico ejercen efectos beneficiosos directamente en el huésped.

Está demostrado que la combinación de probiótico y prebiótico en un mismo producto tiene un efecto sinérgico y confiere beneficios mayores que los que ejerce cada uno de los componentes por separado.

Volviendo al ejemplo de la cafetera, la cápsula contiene café y la cafetera prepara cafés. La combinación de los dos permite la elaboración de la bebida estimulante.

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BIBLIOGRAFIA
https://core.ac.uk/reader/71020310

Ldo. José Manuel García Raboso
Ldo. José Manuel García Raboso
Licenciado en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid con la Especialidad de Bioquímica. Siempre ha estado unido al sector farmacéutico y al contacto directo con el cliente, bien en Oficina de Farmacia o en diferentes Laboratorios farmacéuticos como AstraZeneca, Salvat o Lacer.
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