Cuidados de la piel después de tomar el sol en vacaciones

El cloro, el agua del mar, tomar el sol y los cambios bruscos de temperatura son los principales enemigos de la piel durante el verano.

Como resultado, sobre todo en la cara, aparece una piel apagada y con falta de brillo que nos muestra que está deshidratada.

Proteger nuestra piel y recuperarla después del verano requiere unos sencillos, pero constantes cuidados para alejar el enrojecimiento, la aspereza y la pigmentación que el verano ha podido dejar tras tomar el sol.

Los mejores cuidados para tu piel después de tomar el sol

Finalizado el verano, es fundamental retomar hábitos de vida saludable y una rutina de limpieza facial que permita devolver a la piel su estado anterior.

El sol del verano y su exposición más continuada nos ha podido provocar deshidratación de la piel y manchas solares.

Por ello, para que nuestra piel vuelva a un estado saludable después de tomar al sol, es necesario seguir una serie de consejos para recuperarla después del verano.

 

 

Hidratación: fundamental para cuidar tu piel

Es muy importante hidratar la piel durante todo el año. En esta época del año y tras el verano, parece que se hace imprescindible dotar a la piel de una buena hidratación. Tanto por dentro como por fuera.

¿Cómo podemos hidratarnos por dentro? Si nuestra salud depende, en buena medida, de la alimentación que realicemos a lo largo de nuestra vida, no es descabellado pensar que cuidando nuestra alimentación nos ayudará a mantener la piel hidratada y libre de toxinas.

Tenemos que llevar una dieta saludable que incluya alimentos ricos en vitaminas, sales minerales y proteínas. Para ello es básico que incorporemos verduras y frutas que nos aportarán, desde el interior, esa hidratación que tanto necesita nuestra piel.

Y, por supuesto, bebiendo abundante agua. El agua es un componente esencial de la vida. Representa más de la mitad del peso corporal y beberla a diario es importante para mantener un adecuado estado de hidratación.

 

Tras tomar el sol hay que cuidar la piel

 

¿Qué cremas utilizar para hidratar nuestra piel por fuera?

Los cosméticos humectantes e hidratantes son siempre los productos que debemos emplear. Estos contribuyen a restablecer la humedad normal de la piel y a que mantenga la función barrera que nos ayude a protegernos de las agresiones externas.

Se recomiendan diariamente y a todas las personas de cualquier edad. Todas las pieles pueden estar en riesgo de deshidratación en algún momento. Además, una piel mal hidratada produce una incomodidad permanente.

La protección ideal contra la deshidratación se basa en aplicar diariamente preparados con activos hidratantes y no esperar a que la piel muestre síntomas de sequedad.

La hidratación debe hacerse con emolientes y cremas adecuados. Además de algunos conocidos principios activos como la urea o la lanolina, hay que mencionar otros como la ectoína. Esta ha demostrado tener un efecto protector y reparador de la piel y, por supuesto, hidratante.

También podemos mencionar el cardiospermum, una planta, cuyo extracto presenta un efecto antiinflamatorio y antipruriginoso.

La hidratación debe hacerse a diario, utilizando un emoliente después de la ducha y aportando una hidratación extra en cara y manos con cremas adecuadas.

 

Después del verano hay que hidratar la piel

 

No descuides tu alimentación

Lo hemos dicho anteriormente. Necesitamos hidratarnos por dentro y, para ello, además de beber abundante agua, necesitamos llevar una dieta variada y rica en frutas y verduras.

Estos alimentos nos van a proporcionar antioxidantes que son muy necesarios para la reparación de la piel.

Además de mantener una dieta equilibrada, mantén otros hábitos de vida saludable como hacer deporte.

Con el ejercicio físico conseguimos estimular la circulación sanguínea, la actividad nos hace sudar, con lo que se consigue limpiar la piel y aumenta el oxígeno de nuestro cuerpo, con lo que lograremos mejorar el brillo e, incluso, el color de la piel.

Di adiós a los malos hábitos

Las consecuencias derivadas de la exposición al tabaco incluyen enfermedades cardiovasculares, respiratorias, cánceres, deterioro de la salud dental o complicaciones del embarazo y puerperio. Pero, también, el consumo de tabaco tiene manifestaciones en la piel.

El tabaco reduce la vascularización y la cicatrización y, con ello, se favorece la deshidratación, la rotura de capilares y las rojeces.

Sin embargo, aprovechamos para recomendar la eliminación del tabaco en nuestra vida, porque su consumo es la segunda causa mundial de muertes, después de la hipertensión arterial.

Y, en cuanto al alcohol, también tiene consecuencias en nuestra piel. Principalmente, el envejecimiento.

Pero, además, provoca aumento de la red de vasos sanguíneos en el rostro, sobre todo en las mejillas, y causa una deshidratación intensa de la piel, por lo que el alcohol consigue intensificar las arrugas.

 

Usar crema del sol en todas las épocas

 

Siempre, en cualquier época del año, protección solar

Son muchas las personas que creen que los protectores solares solo deben usarse en verano.

Sin embargo, aunque el día esté nublado, los rayos del sol siguen afectando a la piel. Su efecto sigue siendo el mismo, pudiendo provocar la aparición de manchas, arrugas y lesiones en la piel.

Por lo tanto, no te olvides de la protección solar. Tiene que convertirse en un básico de tu rutina facial. Aplícala antes de salir de casa en la cara, cuello y escote.

Existen cremas con protección muy alta que son perfectas para usarlas a diario. Aseguramos así la protección de la piel. Son aquellas con SPF 50+, que cuentan con un amplio espectro frente a la radiación UVA y UVB.

 

Otros consejos

  • Ropa de vestir. Es recomendable llevar ropa de algodón y evitar materiales como la lana u otros tejidos más ásperos o sintéticos que puedan irritar la piel. Tampoco son recomendables aquellas prendas que nos quedan más ajustadas.
  • Cambios de temperatura. Intenta que la calefacción de tu casa no esté muy elevada. Las calefacciones con temperatura muy altas provocan una disminución de la humedad ambiental y favorece la sudoración. Estos factores provocan que se reseque todavía más la piel. Intenta que oscile entre los 18 grados o los 20 grados. Para controlar el grado de humedad de tu hogar puede ser útil el uso de humidificadores.

Referencias
https://www.elsevier.es/es-revista-farmacia-profesional-3-articulo-la-piel-tras-el-verano–13018348
https://www.elsevier.es/es-revista-offarm-4-articulo-hidratacion-cutanea-estetica-salud-13130883

Lda. Laura Arbeloa Jiménez
Lda. Laura Arbeloa Jiménez
Licenciada en Periodismo por la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid. Actualmente trabajo en Heel España realizando diferentes funciones de comunicación corporativa y marketing.
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