¿En qué se diferencian microbiota y microbioma?

Se define como microbiota al conjunto de microorganismos que habitan en nuestro cuerpo. Por su parte, microbioma es el conjunto que forman esos mismos microorganismos junto con sus genes y metabolitos.

Es decir, cuando hablamos de microbioma también tenemos que tener en cuenta el material genético y los productos del metabolismo producidos por todos estos microorganismos.

Aunque en muchas ocasiones ambos términos se usan indistintamente, debemos tener en cuenta las diferencias entre ambos conceptos porque aunque ambos se refieren al conjunto de microorganismos que habitan en el organismo humano, el matiz de tener en cuenta o no el material genético y los metabolitos es importante.

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Concepto de microbiota y microbioma

Tanto la microbiota como el microbioma son esenciales para mantener la salud.

El conjunto de los microorganismos que los conforman son necesarios, entre otras cuestiones, para la digestión de los alimentos, la síntesis de nutrientes y la prevención de enfermedades.

Junto con el sistema inmunológico, protegen frente a patógenos invasores y mantienen la salud. De hecho, el estudio del microbioma es, actualmente, un campo de rápido avance científico partiendo de la premisa de que una microbiota “sana” es necesaria para alcanzar un estado de salud adecuado.

La temperatura, humedad o la presencia de nutrientes, entre otros, favorecen el desarrollo de las bacterias en determinados ecosistemas del cuerpo humano. Se establecen, así, diferentes microbiotas: oral, respiratoria, gastrointestinal, de la piel, vaginal o del tracto urogenital.

Ni el microbioma ni la microbiota son iguales en todas las personas, varía en cada uno y la colonización se hace durante toda la vida. De hecho, la microbiota de un recién nacido es diferente a la de un adulto y anciano e influyen los hábitos, dieta, vida sexual, niveles hormonales, etc.

Se dice que tenemos 10 veces más bacterias en nuestro organismo que células. Son seres vivos que conviven en nuestro cuerpo a lo largo de la evolución y son fundamentales para la vida y la salud humana.

 

Diferencias entre microbiota y microbioma

¿Dónde localizamos la microbiota humana?

Las bacterias y otros microorganismos se encuentran en muchas partes del cuerpo humano, tales como: tracto gastrointestinal, vagina, piel y boca. Fundamentalmente, estamos cubiertos de microorganismos.

Sin embargo, la mayor cantidad de bacterias reside en el intestino grueso. Y, por ello, la microbiota intestinal es la parte que ha sido más estudiada por ser el más complejo, diverso y numeroso.

Microbiota intestinal

Actualmente, la microbiota intestinal se considera un “órgano” que cuenta con una serie de funciones necesarias y hasta indispensables para la vida de los seres humanos. Dichas funciones son:

  • Barrera de protección frente ante microorganismos patógenos.
  • Producción de neurotransmisores. El desarrollo del comportamiento y del cerebro están influenciados por la microbiota intestinal. De hecho, cada vez hay más evidencias de que el microbioma intestinal es productor de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina.
  • Síntesis de vitaminas, metabólica y de absorción. Las bacterias localizadas en el intestino son las responsables de facilitar la digestión y el metabolismo de varios grupos de alimentos para convertirlos en nutrientes absorbibles.
  • Inmunológicas. Una microbiota saludable puede ayudar a los seres humanos a protegernos de ciertos patógenos. Durante la última década, la comunidad científica se ha interesado mucho en la relación que tienen estos microorganismos con la salud humana. La microbiota influye en los procesos de salud-enfermedad y otros procesos fundamentales, como el desarrollo y crecimiento.

Bacterias en nuestra microbiota

Microbiota intestinal y enfermedad

El papel de la microbiota intestinal humana en la salud y la enfermedad ha sido objeto de una amplia investigación en el metabolismo, la nutrición, la fisiología y en la función inmunológica. De hecho, si la microbiota puede contribuir a la salud del ser humano, su desequilibrio puede también contribuir al desarrollo de trastornos y enfermedades.

Se han establecido asociaciones entre la disbiosis y un número creciente de enfermedades, síndromes y alteraciones funcionales ligadas a desequilibrios de la microbiota intestinal humana.

Hablamos de enfermedades gastrointestinales crónicas como el síndrome del intestino irritable (SII) y la enfermedad inflamatoria intestinal (EII). También de enfermedades metabólicas sistémicas, como la diabetes tipo 1 y 2, la obesidad, el síndrome metabólico, padecimientos cardiovasculares y neurológicos y algunos tipos de cáncer.

Causas del desequilibrio de la microbiota

La composición de nuestra microbiota está influenciada por numerosos factores, siendo los más importantes la dieta, influencias ambientales, la edad, estrés y la ingesta de antibióticos.

 

 

¿Se puede modificar la microbiota?

Esta alteración o desequilibrio de la microbiota se puede modular con la dieta y el empleo de probióticos y prebióticos.

Dieta

Se han relacionado los hábitos dietéticos y, sobre todo, la disminución del consumo de fibra dietética con determinados patrones de la composición de la microbiota. La pérdida progresiva de la diversidad microbiana durante generaciones en las sociedades industrializadas se ha asociado con el aumento emergente de enfermedades crónicas no transmisibles. La dieta tiene fuertes implicaciones en el desarrollo de enfermedades como la obesidad, el síndrome metabólico, la desnutrición, los trastornos alimenticios, la enfermedad inflamatoria intestinal y el cáncer colorrectal, entre otras.

Por ello, es conveniente modificar nuestros hábitos alimentarios. Y una apuesta segura es la dieta mediterránea porque es una dieta que se caracteriza principalmente por la ingesta habitual de frutas, verduras, cereales y legumbres. No excluye la proteína animal, pero sí la relega a tramos superiores de la pirámide y, además, en gran parte esta proteína animal proviene del pescado y de carnes blancas.

 

La importancia de la dieta para nuestra microbiota

Actividad física

Es más que evidente que la realización de ejercicio físico presenta grandes beneficios para la salud: mejora la composición corporal, la salud cardiovascular y cerebral, regula la presión arterial, mejora el perfil lipídico, controla la glucemia, produce adaptaciones estructurales en el sistema cardiovascular y disminuye el riesgo de padecer otras enfermedades como la osteoporosis y el cáncer.

Pero, además, se ha demostrado que el deporte y el ejercicio físico puede modificar la microbiota. Las evidencias indican que los individuos que realizan actividad física de forma cotidiana alcanzan una mayor diversidad de microorganismos intestinales que los individuos que son físicamente inactivos o sedentarios

Probióticos

Los probióticos se definen como microorganismos vivos que producen beneficios para la salud del huésped. Las principales especies usadas de probióticos pertenecen a tres géneros: Lactobacillus, Bifidobacterium y Saccharomyces. Existen una serie de alimentos que contienen de forma natural probióticos generales que mejoran nuestra salud intestinal, como el kéfir o la kombucha.

Pero también existen numerosos suplementos probióticos que presentan aplicaciones específicas. Hay estudios clínicos que demuestran la efectividad de determinadas cepas probióticas en patologías tales como la enfermedad celiaca, la dermatitis atópica, la diarrea aguda tanto infecciosa como la causada por antibióticos, las infecciones urinarias, el estreñimiento o los cuadros provocados por trastornos del ánimo, entre otros. La aplicación actual de probióticos está aumentando de forma significativa en distintas patologías.

Prebióticos

Los prebióticos son el sustrato que es utilizado selectivamente por los microorganismos del hospedador confiriendo un beneficio para la salud. Es decir, los prebióticos ayudan al crecimiento de las bacterias existentes y son el sustrato que garantiza la proliferación de las poblaciones de bacterias beneficiosas en detrimento de las potencialmente patógenas. Todos los prebióticos conocidos son carbohidratos que los mamíferos no pueden digerir y son fermentados por la microbiota. Y algunos ejemplos de alimentos prebióticos son los espárragos, cebollas o la avena.

 

 

Referencias
https://www.elsevier.es/es-revista-cirugia-cirujanos-139-articulo-el-microbioma-humano-su-papel-X0009741116539900
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0210570521000583

Lda. Laura Arbeloa Jiménez
Lda. Laura Arbeloa Jiménez
Licenciada en Periodismo por la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid. Actualmente trabajo en Heel España realizando diferentes funciones de comunicación corporativa y marketing.
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