Me cuesta respirar y tengo mocos

Cuando llega la primavera noto más dificultades para respirar. Sí, me cuesta respirar y es que es muy probable que la alergia pueda estar haciendo de las suyas.

Las dificultades respiratorias por la presencia de mocos son uno de los motivos más frecuentes de consulta médica. Aunque en la mayoría de los casos no suelen ser graves suele resultar bastante incómodo para quien lo padece.

Patologías que impiden respirar

Las infecciones agudas de las vías respiratorias altas afectan tanto a niños como adultos.

En el 75% de las ocasiones las infecciones respiratorias altas se deben a un virus.

En determinadas localizaciones la causa puede ser bacteriana, y en tal caso un tratamiento antibiótico correcto y precoz puede conseguir una adecuada y rápida respuesta clínica.

Las infecciones respiratorias altas determinan con cierta frecuencia, un inadecuado uso de los antibióticos lo que contribuye a la rápida aparición de resistencias.

El catarro o resfriado común, la sinusitis o la faringitis son las principales enfermedades infecciosas que afectan a la vía aérea superior. Pero también la rinitis alérgica puede dar lugar a la presencia de moco y la dificultad respiratoria. Veamos cuáles son sus principales características.

Catarro común

Es la infección de vías aéreas altas más frecuente. Se define como la enfermedad aguda del tracto respiratorio superior, de origen viral que se caracteriza por afectar a nariz y garganta, presentando febrícula y leves síntomas generales.

Suele predominar en otoño e invierno porque el frío facilita la acción patógena de los virus, en los que también pueden influir las circunstancias ambientales.

Es más habitual en los niños que acuden a la guardería y en los adultos que están en contacto con ellos, igualmente se ha descrito una mayor incidencia en los adultos que se encuentran en situaciones de estrés.

Las reinfecciones son muy comunes, lo que explica por qué una misma persona puede tener varios episodios al año. En los niños puede llegar hasta siete u ocho catarros en un mismo año.

tengo mocos no puedo respirar

Faringitis

Se trata de la inflamación que afecta al área faríngea y con una frecuencia muy alta, de hecho, suponen el 2% de las consultas médicas diarias. Su origen puede ser vírico o bacteriano. En el caso de las faringitis víricas no suelen ser graves y se acompañan de síntomas propios del catarro común.

El cuadro clínico suele tener un inicio brusco caracterizado por dolor de garganta, dificultad para tragar y fiebre alta.

Sinusitis

El término sinusitis se refiere a la enfermedad inflamatoria que afecta a los senos paranasales que rodean las fosas nasales. Pueden ser agudas, subagudas o crónicas en función de la duración. La inflamación de la mucosa que recubre estas cavidades no siempre es de causa infecciosa.

En la rinitis atópica (no infecciosa), por ejemplo, también pueden participar los senos paranasales y en estos casos se habla de rinosinusitis.

Cuando se obstruyen los orificios de salida de los senos y se altera el mecanismo de limpieza ejercido por la mucosa, las secreciones pueden acumularse y dar origen a los síntomas y signos que caracterizan a las sinusitis. Las secreciones retenidas pueden infectarse por diversos agentes patógenos, esencialmente virus, bacterias y hongos.

Las circunstancias que favorecen la aparición de una sinusitis son múltiples. Entre los más importantes están las infecciones víricas de las vías altas, la rinitis alérgica, los traumatismos faciales, las enfermedades dentarias, el uso de vasoconstrictores nasales, los cuerpos extraños intranasales, los trastornos de la motilidad ciliar y las inmunodeficiencias.

Los síntomas principales de una sinusitis aguda son el dolor local, la tumefacción facial, la fiebre no elevada y la rinorrea purulenta. A estos síntomas suelen asociarse otros, como la rinitis, la congestión nasal y la insuficiencia respiratoria.

Rinitis alérgica

Es la enfermedad crónica más frecuente en Pediatría que afecta a la calidad de vida. Se trata de un proceso inflamatorio nasal por reacción inmunitaria mediada por anticuerpos IgE. Puede ser estacional o aparecer todo el año como una especie de rinitis perenne.

La rinitis estacional es en general alérgica y más frecuentemente es causada por alérgenos de plantas que varían según la temporada. Por ejemplo, en primavera es causada por pólenes de árboles, en verano por pólenes procedentes de gramíneas y en otoño procedente de maleza.

Por el contrario, la rinitis perenne se debe a la exposición a alérgenos de interior como los ácaros del polvo, caspa de animales, etc.

En ambos casos puede aparecer picor nasal y ocular, estornudos, rinorrea y obstrucción nasal y sinusitis. También, puede haber tos y sibilancias en el caso que curse con asma, ya que la rinitis y el asma coexisten con frecuencia.

 

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¿Cómo respirar bien?

En la mayoría de los casos, la solución pasa por recurrir a medicamentos que alivien los síntomas como analgésicos y descongestivos nasales tópicos.

Estos últimos actúan de manera rápida pero su uso durante más de 3-4 días consecutivos debe evitarse debido al riesgo de efecto rebote. Su uso frecuente puede originar una “adicción”.

Por tanto, un primer paso para evitar las consecuencias de las patologías respiratorias consiste en adoptar algunas medidas higiénico-dietéticas:

  • Una dieta variada y equilibrada y beber abundantes líquidos contribuye, en muchos aspectos, a un estado saludable y a evitar las dificultades respiratorias.
  • El alcohol y el tabaco son malos compañeros de viaje para todos, pero más para las personas alérgicas o con tendencia a coger resfriados.
  • Evitar tanto la humedad excesiva como el aire demasiado seco es una buena opción, en definitiva, ambientes bien ventilados.
  • Los cambios bruscos de temperatura pueden dar lugar a los enfriamientos y las consecuencias de éstos. Abrígate cuando sea necesario.
  • Evitar en la medida de los posible la exposición a alérgenos causantes. Por ejemplo, con la utilización de una mascarilla, objeto que se ha puesto tan de moda en esta época que nos ha tocado vivir.
  • Evitar la convivencia con la mascota o animal de compañía responsable de la rinitis.
  • El lavado frecuente de manos, evitar los lugares cerrados y evitar la exposición a los aerosoles procedentes de personas contagiadas.
  • Cuando aparecen los primeros síntomas, es recomendable realizar lavados nasales con suero fisiológico para arrastrar el moco acumulado.

 

cómo hacer lavados nasales

 

  • Otra opción es hacer vahos con soluciones de agua caliente y algún aceite esencial como el eucalipto o la menta.
  • Por último, una opción muy interesante es recurrir a soluciones hipertónicas suaves de venta en farmacias que contienen chitosan vegetal y agentes hidratantes que ayudan a eliminar el moco acumulado y aliviar los síntomas.

¡Coge aire y sigue tu camino!

BIBLIOGRAFIA
https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/09_patologia_vias_superiores.pdf

Ldo. José Manuel García Raboso
Ldo. José Manuel García Raboso
Licenciado en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid con la Especialidad de Bioquímica. Siempre ha estado unido al sector farmacéutico y al contacto directo con el cliente, bien en Oficina de Farmacia o en diferentes Laboratorios farmacéuticos como AstraZeneca, Salvat o Lacer.
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