Flujo vaginal ¿qué es normal y qué no?

Algunas mujeres pueden sentirse preocupadas por los posibles cambios que sufre su flujo vaginal.

Les preocupa la cantidad y, aunque les pueda parecer abundante, podría ser completamente normal. Su cantidad y textura es distinta para cada mujer. Además, puede variar según la etapa vital o las fases del ciclo menstrual.

Qué es un flujo vaginal normal

Microbiota vaginal

La vagina presenta una microbiota específica que garantiza un equilibrio de bacterias beneficiosas, pH y humedad. Este equilibrio es susceptible a los cambios, tanto externos como internos, y se altera con facilidad.

La microbiota vaginal, dominada por Lactobacillus crispatus, L. jensenii y L. gasseri, protege a la mucosa frente a microorganismos patógenos mediante su adherencia específica al epitelio.

Esto impide por competencia la proliferación de bacterias patógenas, la producción de compuestos antimicrobianos y la coagregación con los agentes patógenos, lo que potencia su efecto microbicida.

A pesar de ello, en ocasiones, esta microbiota se ve desplazada por microorganismos patógenos. Este hecho se asocia con la aparición de vaginosis bacteriana, vaginitis por Candida spp, tricomoniasis e infecciones del tracto urinario inferior. Y todo esto altera también las características del flujo.

La consistencia, olor y color del flujo vaginal puede ser un buen “chivato” de que algo no va bien.

Cuáles son las funciones del flujo vaginal

¿Qué es el flujo vaginal?

El flujo vaginal es la secreción natural y completamente normal que tiene el cuerpo de la mujer con el fin de limpiar, hidratar y proteger la vagina de posibles infecciones.

El pH normal de este fluido está entre 3,8 y 4,5.

Este varía de cantidad, aspecto y color dependiendo tanto de la mujer como de su edad. También se puede ver modificado en los ciclos menstruales debido a los cambios hormonales, la excitación sexual, la presencia de una infección y la dieta.

El flujo no aparece por casualidad, sino que tiene tres funciones importantes: de defensa, de reproducción y la sexual.

Se compone de:

  • Secreciones generadas por el cuello uterino, las glándulas de Bartolino y el endometrio.
  • Por el líquido que atraviesa las paredes de los vasos sanguíneos que llevan sangre a los órganos del sistema reproductivo
  • También por las secreciones producidas por las glándulas sebáceas y sudoríparas del vestíbulo vulvar.
  • De las células muertas del epitelio vaginal y el cuello uterino y un gran número de bacterias que colonizan la vagina y que impiden que las bacterias patógenas se multipliquen.

Qué es normal y qué no en el flujo vaginal

La función principal del flujo vaginal es mantener la salud de la membrana mucosa que recubre la vagina y como cualquier mucosa debe haber una hidratación continua para garantizar comodidad y protección.

Un cuerpo femenino sano genera, como media, entre 1 y 4 ml de flujo en un período de 24 horas. Pero puede sobrepasar esta cantidad sin que esto indique un problema.

Normalmente, la gente se refiere al moco cervical como fluido vaginal, pero el moco cervical es solo una parte de ese fluido. El flujo protege de las bacterias y virus dañinos, mantiene los niveles de pH y hace que la vagina sea un “órgano que se limpia a sí mismo”.

 

¿Por qué se puede alterar el ecosistema vaginal?

Hay muchos factores que pueden alterar el ecosistema vaginal:

  • Las duchas y prácticas de limpieza inapropiadas
  • Actividad sexual
  • Anticonceptivos hormonales
  • Sangrado o manchado irregular o prolongado
  • Uso de antibióticos o corticoides
  • Menstruación, embarazo o menopausia
  • Diabetes sin tratamiento
  • O presentar menor cantidad de lo normal de lactobacilus en la vagina.

¿Qué es normal en el flujo vaginal?

Un flujo normal es cristalino o lechoso, sin olor y su textura es similar a la de la clara de huevo. Si presenta variaciones es probable que se deba a una infección y haya que recurrir al especialista.

A lo largo del ciclo menstrual, las mujeres pueden notar que su flujo vaginal cambia de color, cantidad y viscosidad. Estos cambios naturales están influidos por las hormonas. Especialmente por los estrógenos.

Al inicio del ciclo, la secreción tiende a ser más pegajosa o puede que no se note ninguna. En la primera fase, se vuelve más cremosa y blanquecina para pasar a ser elástica, húmeda y transparente (como la clara de huevo), justo antes y alrededor de la ovulación. Poco después de la ovulación vuelve a ser pegajosa.

En cuanto al volumen de la secreción también varía, aumentando a lo largo de la primera fase del ciclo y particularmente en los días previos y durante la ovulación para, posteriormente, disminuir tras la ovulación. El flujo también puede aumentar cuando existe excitación sexual.

Otras características del flujo vaginal

El flujo vaginal suele ser inodoro, aunque puede tener un olor suave pero no desagradable. No obstante, alrededor de la menstruación, la mezcla con orina o sangre puede dar lugar a un cambio de olor, pero completamente normal.

Hay que tener en cuenta que estos cambios del flujo no ocurrirán si se usa un método anticonceptivo hormonal ya que el ciclo se detiene.

Durante el embarazo también se producen cambios en el flujo vaginal. Suele secretarse un flujo de textura fina y de color blanco lechoso debido al incremento de los niveles de estrógenos y del flujo sanguíneo al área vaginal.

Un moco cervical marrón o rosado es indicativo del sangrado de implantación del embrión en el revestimiento del útero.

También puede ser debido a cambios hormonales o quistes ováricos, en ese caso, habrá que acudir al médico.

Por último, durante la menopausia es normal que disminuya la cantidad de flujo por los bajos niveles de estrógenos.

¿Cuáles son los síntomas de un flujo vaginal anormal?

¿Qué no es normal en el flujo vaginal?

Hay motivos para pensar que “algo pasa” si la cantidad, color, olor o consistencia del flujo son diferentes a lo que cada mujer, en particular, considera habitual.

Si el flujo no sufre ningún cambio a lo largo del ciclo menstrual, es probable que exista un desequilibrio hormonal.

Una cantidad abundante de flujo vaginal durante varias semanas seguidas indica un alto nivel de estrógenos. Una cantidad muy baja de flujo, puede indicar un nivel bajo de estrógenos.

Medicamentos como algunos antihistamínicos o enfermedades como la diabetes, pueden alterar las características del flujo y de la microbiota vaginal.

En otras ocasiones, los cambios son debidos a una infección por hongos, virus o bacterias. O también con algún tipo de enfermedad de transmisión sexual.

Cuando estos cambios se empiezan a presentar, por lo general, vienen acompañados de otros síntomas que nos pueden alertar como cambio en el olor, color, textura y sangrado vaginal que no se corresponde al periodo menstrual. Pero también picores en la zona íntima, ardor, hinchazón o enrojecimiento en la zona vaginal.

Signos de alarma en el flujo vaginal

No es normal el flujo si…

  • Si el color ha cambiado a un color blanco espeso y grumoso, es muy probable que se esté sufriendo una infección por hongos (candidiasis). Suele venir acompañada de frecuente picor vaginal y el flujo se pega en las paredes vaginales. Suele ocurrir en el período premenstrual.
  • Si el color es amarillo, suele deberse a parásitos intestinales como las tricomonas. Esta infección provoca que el tono se torne amarillento o verdoso. Acompañado de fuerte olor, picor e incluso dolor. Es frecuente que ocurra en el período postmenstrual.
  • Gardnerella vaginalis es una bacteria que provoca una infección. Y esta da lugar a un olor fuerte y con un flujo grisáceo, espeso y abundante. Requiere de un tratamiento médico inmediato. La vaginosis bacteriana es consecuencia, entre otros factores, de un desequilibrio en la microbiota vaginal.

¡Más vale prevenir!

De manera preventiva, se pueden adquirir ciertos hábitos que ayudarán a que la mucosa vaginal permanezca en condiciones adecuadas:

  • Mantener el área genital limpia y seca
  • Usar ropa de algodón
  • Limpiarse correctamente cuando se va al baño (de adelante hacia atrás)
  • Una vida sexual sana y protegida.

Tips para cuidar tu flora vaginal

También se puede recurrir a complementos alimenticios que incluyen bacterias que se encuentran de manera mayoritaria en la microbiota vaginal como Lactobacillus crispatus. Además de incluir vitaminas y minerales que permiten que la zona perineal esté en perfectas condiciones para cumplir con las funciones de protección.

¡Que todo fluya con normalidad!

BIBLIOGRAFÍA
https://www.uis.edu.co/intranet/calidad/documentos/bienestar_estudiantil/guias/GBE.22.pdf

Ldo. José Manuel García Raboso
Ldo. José Manuel García Raboso
Licenciado en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid con la Especialidad de Bioquímica. Siempre ha estado unido al sector farmacéutico y al contacto directo con el cliente, bien en Oficina de Farmacia o en diferentes Laboratorios farmacéuticos como AstraZeneca, Salvat o Lacer.
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