¿Cómo saber si la piel está deshidratada?

¿Piel deshidratada? Pero, ¿cómo es posible? ¡Con la cantidad de agua que bebo! ¡No me lo creo! ¡No soy tan mayor!

Cualquier tipo de piel está expuesta a problemas de deshidratación debidos a factores tanto externos como internos.

Obviamente, el factor más importante es no consumir la cantidad suficiente de agua diaria, aunque, en numerosas ocasiones, nos parezca que sí lo hacemos.

Cuidarse la piel de forma correcta

 

¿Qué es la deshidratación?

La deshidratación es un cuadro clínico caracterizado por un balance negativo de agua y de sales en el organismo.

Se produce por un aumento de la pérdida de agua y electrolitos o por una disminución en la ingesta de agua lo que lleva a que el organismo no tenga la suficiente cantidad para realizar sus funciones normales.

El agua representa el 80% del peso corporal en el recién nacido y a partir del año va disminuyendo hasta representar el 60% en los adultos, distribuyéndose tanto en el exterior como en el interior de las células.

Cuando se producen alteraciones en los volúmenes o en la composición de los espacios corporales, se ponen en funcionamiento mecanismos reguladores como la sed o la activación de ciertas hormonas con el fin de mantener el equilibrio u homeostasis.

El espacio entre las células (extracelular) es el más frecuentemente afectado en los cuadros de deshidratación, al estar más en contacto con el exterior y menos protegido disminuyendo la capacidad para retener agua.. De ahí, que la piel sea la imagen de los signos de falta de agua.

Se pierde agua todos los días en forma de vapor de agua en el aire que exhalamos y en el sudor, la orina y las heces. Pero también se pierde potasio, cloro, sodio y otros minerales y vitaminas.

Por lo que para combatir la deshidratación no basta con beber solamente agua ya que una pérdida de agua importante sin el aporte adecuado de minerales podría conducir a una concentración baja de ciertas sales que pueden comprometer la salud.

¿Existen diferentes tipos de deshidratación?

Los dos criterios para clasificar la deshidratación son la pérdida de peso y los niveles de sodio en plasma.

En función de la pérdida de peso

  • Deshidratación leve: < 5% de pérdida de peso. La deshidratación leve empieza cuando se tiene sensación de sed. Es un síntoma de alerta que activa nuestro cuerpo para decirnos que hay un principio de deshidratación. A este síntoma le pueden acompañar otros síntomas como la pérdida de apetito, fatiga, dolor de cabeza y aumento de la temperatura corporal.
  • Deshidratación moderada: entre el 5-10% de pérdida de peso. Es visible cuando la orina es de color oscuro, piel seca y comienzan a sentirse calambres. También puede ir acompañada de síntomas como confusión, somnolencia, dolor de cabeza y aumento de la frecuencia cardíaca.
  • Deshidratación grave: > 10% de pérdida de peso. Aparecen espasmos, problemas de equilibrio, dificultades en el habla y un aumento de la temperatura corporal hasta los 41ºC. Esta situación supone un alto riesgo para la salud.

En función de la pérdida de agua y electrolitos

Cómo saber si la piel está deshidratada

  • Deshidratación hipotónica: Se produce cuando existe una pérdida mayor de sales (concretamente sodio) que de agua. Va a provocar un descenso del volumen circulante de sangre. Afecta fundamentalmente al espacio extracelular.
  • Deshidratación isotónica: En este caso se produce una pérdida de agua y electrolitos de forma proporcional por lo que los niveles plasmáticos de sodio se mantienen.
  • Deshidratación hipertónica: Afecta principalmente al interior de las células. Se produce cuando la pérdida de agua es mayor que la de sales provocando un paso de agua desde el interior de la célula al espacio extracelular.

Propiedades de la ectoina

 

¿Es lo mismo piel seca que piel deshidratada?

Se habla de “piel seca” o “piel deshidratada” indistintamente, pero, aunque pueden tener síntomas parecidos, son términos completamente diferentes.

La piel deshidratada, básicamente, es la que carece de humedad y no está bien hidratada. Muchas veces se piensa que solamente la piel seca está deshidratada, pero realmente todos los tipos de piel pueden deshidratarse, incluida la piel muy grasa.

Todos tenemos un tipo de piel (normal, grasa o mixta) que cambia con la edad, las condiciones ambientales y el clima.

Independientemente del tipo de piel, las células pueden estar necesitadas de agua y por tanto, pueden sufrir la deshidratación.

A diferencia de la piel deshidratada, la piel seca es un tipo de piel causada, entre otros motivos, por glándulas sebáceas muy poco activas que, al no producir suficiente grasa o lípidos para mantener el equilibrio de la humedad de la piel, se seca.

Es fundamental conocer las diferencias básicas entre piel seca y deshidratada.

La piel seca puede ser escamosa, áspera y con picor, la piel deshidratada, a estos signos y síntomas se les pueden unir otros como una apariencia opaca, líneas de expresión y arrugas pronunciadas, enrojecimiento, inflamación, sensibilidad, así como, ojos hundidos, boca seca, mareo, aturdimiento, orina más oscura, debilidad, menos saliva, mal aliento y/o estreñimiento.

Evidentemente en el caso de tener los últimos síntomas, habrá que recurrir a un especialista de inmediato para evitar un agravamiento del estado de salud.

¿Cómo saber si la piel está deshidratada?

Existe una forma sencilla para saber si la piel está deshidratada.

La “prueba de pellizco” que consiste en pellizcar una pequeña porción de la piel de la mejilla durante unos segundos, si al soltar ese pellizco no se recupera rápidamente es probable que la piel esté deshidratada.

Hay otra prueba que consiste en presionar el lecho ungueal, es decir, la base de la uña para que se vuelva blanco.

Al dejar de ejercer presión, la sangre regresa rápidamente y el tono blanco desaparece volviendo al tono rosado característico.

Si tarda más de lo normal en recuperar la coloración normal, es probable que se esté deshidratado y la piel ya lo esté sufriendo.

Cómo hidratarse la piel

Pues sí, tengo la piel deshidratada ¿qué puedo hacer?

  • Bebe la cantidad adecuada de agua en función del peso corporal y la actividad, pero no en exceso ya que podría provocar la pérdida de aquellos minerales esenciales para el cuerpo que se han comentado anteriormente.
  • El exceso de frío o calor reduce la humedad presente en el aire y, por tanto, la piel puede verse afectada. Evítalo usando humidificadores.
  • Evita o reduce el consumo de café, alcohol y tabaco.
  • El agua de la ducha demasiado caliente puede alterar la capa externa de la piel y provocar deshidratación. Recurre a duchas con agua tibia.
  • El estrés o fatiga psicológica pueden alterar las condiciones de la piel. Tómate las cosas con más calma.
  • Come de forma variada y equilibrada lo que contribuirá al aporte correcto de vitaminas y minerales para mantener las condiciones adecuadas de tu piel.
  • Haz ejercicio regularmente y descansa. Durante el sueño, tu piel también se recupera.
  • Hidrata tu piel todos los días con productos adecuados y en caso necesario, puedes recurrir a productos sanitarios que contienen ectoina y extracto de corteza de avellano que contribuyen a evitar la pérdida de agua transepidérmica y reparar la piel dañada de una manera muy eficaz a cualquier edad.

La piel espejo de…la salud

BIBLIOGRAFIA
https://seup.org/pdf_public/gt/manual_deshidratacion.pdf

Ldo. José Manuel García Raboso
Ldo. José Manuel García Raboso
Licenciado en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid con la Especialidad de Bioquímica. Siempre ha estado unido al sector farmacéutico y al contacto directo con el cliente, bien en Oficina de Farmacia o en diferentes Laboratorios farmacéuticos como AstraZeneca, Salvat o Lacer.
Más información >

Deja un comentario

Desde Tu Equilibrio y Bienestar nos tomamos muy en serio tu salud. Por este motivo no podemos hacer diagnósticos online, si tienes síntomas te recomendamos que recurras a un especialista. Gracias por leernos y comentar. Más info

Categorias:
Dermatitis atópica