Consejos para tener una vejiga sana

La vejiga es el órgano que se encarga de contener la orina entre micciones. Son varias las enfermedades que afectan a la vejiga. Nos centraremos en dos afecciones muy frecuentes, pero que se puede actuar frente a ellas. Nos estamos refiriendo a las cistitis y a la incontinencia urinaria.

Cómo cuidar la vejiga - HeelProbiotics - HeelEspaña

¿Cuál es la función de la vejiga?

La orina se forma en los riñones. Éstos filtran la sangre y extraen los productos de deshecho que deben ser eliminados. También son capaces de detectar la cantidad de ciertos minerales presentes en la sangre, como sodio o potasio y expulsar el sobrante si lo hubiera.

Todas estas sustancias deben ir disueltas en agua para que puedan ser eliminadas. La formación de orina por parte del riñón se hace de manera constante. Pero, para que no tengamos que estar expulsándola al exterior a cada momento, la orina fluye a través de los uréteres (conductos que unen cada riñón con la vejiga) y se recoge allí.

La vejiga es un órgano hueco de paredes musculosas, que es capaz de contener hasta 2 litros de orina.

Cuando tiene unos 200 o 300 centímetros cúbicos, manda una señal al cerebro, a través de las terminaciones nerviosas de su pared, de manera que el deseo de orinar se hace consciente. En ese momento, si es socialmente aceptable, realizamos una contracción voluntaria de los músculos de la vejiga y la orina es expulsada a través de la uretra, que es el conducto que une la vejiga con el exterior.

Enfermedades de la vejiga

Son varias las enfermedades que afectan a la vejiga y que pueden alterar este proceso fisiológico. Hoy nos centraremos en dos afecciones que, por una parte, son muy frecuentes pero lo que es más importante, se puede actuar frente a ellas y ayudar a su prevención o a su mejoría, con algunos hábitos saludables fáciles de seguir.

Incontinencia urinaria

La incontinencia urinaria se produce cuando se pierde el control de la vejiga, de manera, que ocurre la salida de la orina por la uretra de manera involuntaria.

Esto puede ocurrir en un grado leve, con la pérdida de una pequeña filtración o en un grado más importante con una salida abundante e incontrolada de orina.

La incontinencia urinaria puede ocurrir a cualquier grupo de población. Sin embargo, es más frecuente en mayores que en jóvenes y es más común en mujeres que en hombres.

En las mujeres, los partos son un factor de riesgo, pues tras estos, los músculos de la pelvis pueden quedar sin tono y permitir la aparición de la incontinencia.

Es común que la salida de orina se produzca coincidiendo con la contracción de la musculatura abdominal. Como, por ejemplo, al reír, toser o estornudar. En ese momento, la fuerza de los músculos abdominales “gana” a la de los músculos pélvicos y la vejiga se contrae sin que haya nada que impida la salida de la orina. A esto se le llama incontinencia de esfuerzo. Si la salida de orina se produce incluso en reposo, la situación es más grave.

Evita la incontinencia con hábitos saludables

El tratamiento de la incontinencia puede llegar a requerir una intervención quirúrgica. Pero, en muchos casos, puede resolverse sin llegar a este extremo. Si la incontinencia es de grado leve, hay que tener en cuenta una serie de hábitos saludables que pueden ayudar a mejorar el cuadro y a ralentizar su progreso:

  • Limitar el consumo de alcohol y cafeína. Estas sustancias aumentan la actividad de la vejiga, por lo que aumenta el vaciado.
  • Mantener un peso adecuado. La obesidad contribuye negativamente al tono de los músculos pélvicos.
  • No beber mucho líquido de una vez, sino fraccionarlo en cantidades más pequeñas.
  • Practicar ejercicios de fortalecimiento de los músculos pélvicos. Son los llamados ejercicios de Kegel. Son imprescindibles en los casos de incontinencia leve y suelen recomendarse a todas las mujeres tras el parto. Consisten básicamente en contraer los músculos del suelo pélvico, como si se tratase de retener el flujo de la orina. Mantenerlos así unos segundos, relajar y volver a repetir la operación.

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Cistitis

En cuanto a la cistitis, se trata de una infección de la orina que afecta a la vejiga, produciendo una inflamación en ésta.

Las cistitis son más frecuentes en las mujeres que en los hombres. Esto se debe a que su uretra es más corta y por ello por lo que los gérmenes viajan fácilmente desde el exterior a la vejiga, siguiendo un camino ascendente.

Las bacterias que más habitualmente causan estas infecciones de orina son bacterias que habitan en el intestino, especialmente la E. Coli. Llegan hasta la uretra desde el ano, ascienden a la vejiga y producen la infección.

Es muy frecuente que las cistitis sean recurrentes, es decir, la mujer que las padece lo sufre habitualmente, varias veces al año.

Hábitos saludables para prevenir la cistitis

Existen una serie de hábitos que pueden ayudar a prevenir la aparición de nuevas infecciones urinarias:

  • Beber 2 litros de agua diarios. El agua ayuda a arrastrar los posibles gérmenes que se encuentren en la vejiga, puesto que va a favorecer micciones más frecuentes.
  • No aguantar las ganas de orinar. Mantener la orina en la vejiga más tiempo del necesario forma un caldo de cultivo para estas bacterias que pueden proliferar y colonizar las paredes vesicales.
  • Al orinar estar seguro de que la vejiga se vacía completamente. Si queda orina retenida, se favorece la infección.
  • Tras defecar, hacer la limpieza siempre de delante hacia atrás. El sentido contrario favorece que las bacterias intestinales lleguen hasta la uretra.
  • Orinar después de mantener relaciones sexuales para arrastrar las posibles bacterias que hayan podido llegar hasta la uretra.
  • Usar ropa interior de algodón para no mantener húmeda la zona.
  • Resolver el estreñimiento si existiera. El estreñimiento produce una aumento de presión en la parte baja del abdomen que favorece la retención de orina y por tanto la probabilidad de infección urinaria. Además, la retención de heces en el intestino favorece el crecimiento bacteriano. El estreñimiento puede prevenirse con ejercicio regular y la toma de fibra y probióticos.
  • Cuidar la alimentación. Además de las recomendaciones generales de una dieta saludable, hay que añadir que ciertas frutas pueden ser muy beneficiosas. En concreto los arándanos contienen proantocianidinas, unas sustancias que impiden que las bacterias patógenas aniden en la vejiga, previniendo las cistitis y mejorando los síntomas cuando ocurren.
  • Tomar probióticos. Equilibran la microbiota intestinal y controlan el sobrecrecimiento de bacterias patógenas; también equilibran la microbiota vaginal, que puede actuar como un sistema defensivo frente a las infecciones vaginales y urinarias.

Probióticos para la infección de orina

Dra. M. Magdalena Mejias Moreno
Dra. M. Magdalena Mejias Moreno
Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente trabajo como Gerente dentro del departamento Médico en Laboratorios Heel España y soy autora de artículos en revistas y blogs y he escrito algunos libros de divulgación científica sobre nutrición y salud.
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