¿El frío ayuda a perder peso?

Aunque no lo parezca, cada vez está más demostrado que el frío puede ayudarnos a perder peso. Con temperaturas bajas nuestro cuerpo quema más grasa, eleva el metabolismo y, además, refuerza nuestro sistema inmunitario. Por ello, es recomendable ir acostumbrándose poco a poco a vivir en un ambiente más frío.

Algunos trucos, para acostumbrarte, puede ser bajar la temperatura de tu hogar unos grados, salir a caminar en invierno de vez en cuando (una media hora), concluir las duchas con un par de minutos de agua fría y practicar natación siempre que se pueda con una temperatura del agua que no supere los 24º.

El frío y la grasa marrón

La temperatura del cuerpo humano debe mantenerse constante, alrededor de los 37 grados.

Si esta temperatura baja, el cuerpo debe mantener ciertos mecanismos de generación de calorías. Y uno de estos es la producción de tejido adiposo pardo, o grasa parda, que es una “grasa buena” que se convierte en glucosa produciendo energía y el calor necesario para mantener el calor corporal.

Esta grasa marrón es muy abundante en los bebés y es su principal forma de calentarse. Se pensaba que los adultos no tenían. Pero actualmente se sabe que la cantidad, en adultos, va disminuyendo a medida que se va envejeciendo.

Escalofríos y tiritonas: efectos del frío

Por la necesidad de mantener la temperatura de los órganos internos, nuestro organismo hará que temblemos para conseguir conservar o aumentar la temperatura central. Estas contracciones musculares que nos provoca el frío también estimulan la producción de grasa parda, lo que nos hará quemar muchas más calorías de lo que nuestro cuerpo está acostumbrado.

 

La temperatura afecta al peso corporal

 

Otras formas de perder peso

Sí, puede que el frío te ayude a perder peso. Pero fomentar y tener unos hábitos de vida saludable son fundamentales. Además, necesitas tener motivación, ganas de cambiar tu estilo de vida. Este estilo de vida saludable no solo te llevará a perder peso, sino a mantenerlo. Entre estos hábitos saludables destacamos:

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Dieta

La dieta debe estar ajustada a nuestro gasto energético. La dieta tiene que ser equilibrada y variada. Tiene que incluir frutas, verduras, legumbres, carne y pescado. En una dieta equilibrada el 50% de la energía consumida debería ser de hidratos de carbono complejos, un 30% de grasas, principalmente poliinsaturadas, una pequeña parte de grasas saturadas y un 20% proteínas, principalmente del pescado.

Comer sano contribuye a tu bienestar, promueve la salud y protege de la enfermedad. Por ello, una dieta saludable tiene en cuenta: cantidad, variedad de alimentos, frecuencia, tiempo de consumo y organización de las comidas en función de nuestro estilo de vida. Es interesante que los miembros de la familia colaboren para fomentar una alimentación saludable, de acuerdo con su edad, con la preparación de alimentos, su servicio y recogida de la cocina.

Para que una dieta sea saludable, también es recomendable distribuir los alimentos en cuatro o cinco comidas a lo largo del día y evitar comidas copiosas. Es importante comer a un ritmo que permita masticar los alimentos, saborear y disfrutar de la comida. La hora de la comida es también un descanso y una buena forma de reparar fuerzas.

 

Dieta alta en fibra

La dieta más recomendable con frío

Llevar a cabo una alimentación adecuada constituye un asunto clave para afrontar mejor, de principio a fin, esta temporada de invierno. Te va a permitir fortalecer el sistema inmune y contrarrestar la carencia de vitamina D provocada por los días invernales. Además, podrás combatir esa sensación de debilidad física y de cansancio intenso que puede sobrevenir al inicio de esta estación, cuando los días son más cortos y la sensación térmica es elevada.

Por ello, es muy interesante incluir leche, queso fresco, hígado y huevo en la dieta invernal. Todos estos productos contienen cantidades importantes de vitamina A que ayuda a proteger la piel del frío, evita las grietas de los labios y fortalece el sistema respiratorio.

También, en esta época, la vitamina D disminuye en el organismo por la escasez de luz solar. Por ello, debes agregar a tu dieta pescado graso (sardina, atún, salmón) para compensar un posible déficit de esta vitamina.

Consume frutos secos, como el cacahuate, almendra, nuez o la avellana y deshidratados como el dátil, higo, manzana y la pera. Este tipo de alimentos aportan a tu organismo fibra y nutrientes. Debes evitar chocolates, turrones, pasteles u otros postres de temporada, en los cuales el contenido calórico es elevado.

 

 

Elige alimentos con fibra

La fibra solo se encuentra en los alimentos de origen vegetal. Se considera un componente imprescindible en nuestra dieta, ya que al pasar por el organismo sin ser absorbida, ayuda a prevenir el estreñimiento, mejora los niveles de glucosa en sangre y ayuda a reducir el colesterol. Por eso, previene la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer, como el de colon.

La fibra aumenta el volumen de la dieta sin añadir calorías. Es decir, tiene un efecto saciante y ayuda así a controlar el peso. El beneficio consumir una dieta rica en fibra se extiende más allá del tubo digestivo, llegando a la salud general y el bienestar.

 

Practicar deporte en Inviernos

Actividad física

Nuestro cuerpo está diseñado para moverse. Por ello, un estilo de vida sedentario puede provocar ciertos peligros para la salud.

De hecho, la inactividad física se asocia con un mayor riesgo de padecer una serie de enfermedades como la hipertensión arterial, aumento del colesterol en sangre o diabetes tipo II.

Hacer ejercicio y practicar algún deporte constituye una magnífica oportunidad para divertirse y cuidar la salud, tanto física, psíquica como social.

Los ejercicios dinámicos (como caminar, correr, nadar o montar en bicicleta) realizados a una intensidad moderada, son muy recomendables. Con ellos, además de evitar la obesidad o el sobrepeso, se mejora la eficacia del corazón y los pulmones, ayudan a controlar el peso corporal, la tensión arterial, las cifras de glucosa y colesterol.

Son más interesantes los ejercicios o la práctica de deporte que regulan el ritmo intestinal, combaten el estrés, liberan las tensiones e, incluso, aumentan autoestima. Hay que hacer este tipo de ejercicio de forma progresiva al menos tres veces la semana. Si es más tiempo, mejor.

Otros beneficios del frío para la salud

  • Mejora el sistema inmunológico. La exposición controlada al frío activa el sistema nervioso simpático, que regula la respuesta inmunitaria y reduce la inflamación.
  • Favorece el sueño. Y, además, la calidad del mismo. Esto se debe a que cuando llega la hora de dormir, nuestra temperatura corporal disminuye, lo que mejora el inicio del sueño. Todo lo contrario a lo que ocurre en verano a la hora de conciliar el sueño.
  • Fortalece el corazón. En invierno, este órgano se ve obligado a bombear y trabajar más para conseguir mantener el calor corporal. Esto, aunque sea de manera indirecta, lo fortalece

Referencias
https://www.aesan.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/nutricion/educanaos/come_sano_muevete.pdf

Lda. Laura Arbeloa Jiménez
Lda. Laura Arbeloa Jiménez
Licenciada en Periodismo por la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid. Actualmente trabajo en Heel España realizando diferentes funciones de comunicación corporativa y marketing.
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