¿Trabajas de pie? Trucos para descansar las piernas

Estar durante mucho tiempo de pie en la actividad diaria, o trabajar de pie, puede ocasionar cansancio y pesadez en las piernas. Si esta situación se perpetúa en el tiempo e, incluso, no desaparece cuando descansamos, podemos estar ante un síndrome de las piernas cansadas.

Qué inconvenientes tiene trabajar de pie

Problemas de trabajar de pie

Debemos tener en cuenta que las personas que permanecen muchas horas al día de pie van a sufrir problemas circulatorios. Además, pueden existir cambios de la estática de las piernas, de los músculos de la columna y de los músculos que mantienen el equilibrio y la posición.

¿Cómo aliviar el dolor de piernas por estar de pie?

Por tanto, las personas que están durante largos periodos de tiempo de pie, aquellas que tienen que trabajar de pie, además de sufrir problemas circulatorios, padecerán de problemas en la columna, patologías de los pies y dolores en los mismos.

Nos referimos a profesionales como azafatas, camareros, vendedores, farmacéuticos y otros profesionales sanitarios o personal que trabaja en centros sanitarios, peluqueros, etc.

Mala circulación sanguínea

En general, el síndrome de las piernas cansadas es una consecuencia de mala circulación de retorno venoso desde las piernas al corazón.

A esta situación se le denomina enfermedad venosa crónica (insuficiencia venosa crónica). Es un trastorno frecuente que se origina por un mal funcionamiento de las venas y de sus válvulas.

La función de las venas en el sistema circulatorio es recoger la sangre de todo el cuerpo para llevarla de vuelta al corazón, donde se oxigena de nuevo y sale a través de las arterias para irrigar otra vez todos los tejidos.

En el caso de la circulación venosa de las piernas, para que la sangre circule en contra de la gravedad, la contracción de los músculos actúa como una bomba presionando las venas, impulsando la sangre hacia el corazón. Además, las venas disponen de unas pequeñas válvulas que se abren con el paso de la sangre y se cierran para impedir su retroceso, consiguiendo impulsar la sangre hacia arriba.

Cuando el retorno venoso es insuficiente por fallo en este sistema de bombeo, la sangre se estanca, se dilata la vena, se filtran líquidos a los tejidos circundantes, manifestándose síntomas como: hinchazón, cansancio, pesadez, etc. Es decir, aparece lo que denominamos síndrome de piernas cansadas. Con el tiempo, la presión en la vena aumenta al estancarse la sangre y la pared venosa se dilata, apareciendo las varices.

 

Síntomas

Esta enfermedad vascular afecta al 20-30 % de la población adulta, siendo más frecuente en las mujeres que en los hombres (4 veces más frecuente) y en personas con edad superior a 50 años.

Los síntomas más frecuentes son:

  • Pesadez. Es uno de los principales síntomas del síndrome de las piernas cansadas. Se agrava a medida que pasamos mucho tiempo de pie y sin ejercitar las piernas. Se alivia al reposar las piernas y aplicar frío.
  • Hinchazón en miembros inferiores y edemas en las piernas. Es la acumulación de líquido en los tejidos que rodean a la vena. Empeora al estar de pie y sin moverse durante largo tiempo y con el calor. Mejora al estar tumbado, con el movimiento y con el frío.
  • Picor o prurito. La sensación de adormecimiento y hormigueo también puede desembocar en la aparición de picor, que resulta muy desagradable. Además, la persona se rasca cuando le pica y se convierte en un círculo vicioso.
  • Cansancio.
  • Dolor y calambres musculares. Son contracciones involuntarias de los músculos, que provocan dolor intenso en las piernas.
  • Parestesias nocturnas (sensación de adormecimiento de las piernas). Se debe a la compresión de los nervios debido al aumento de presión. Puede ser con carácter punzante, quemazón o adormecimiento en las piernas.
  • Hormigueo. Se produce cuando permanecemos durante mucho tiempo en la misma posición sin movernos. Se produce por una falta de oxígeno como consecuencia de una mala circulación.
  • Varices y arañas vasculares. Se trata de dilataciones de los capilares en el caso de las arañas (coloración rojiza) y de venas de mayor diámetro en el caso de las varices (coloración azulada o morada). Se visualizan a través de la piel y surgen por la incapacidad de retornar la sangre al corazón.

Insuficiencia venosa, cuando las piernas se cansan

¿Qué influye en el cansancio de piernas?

Existen una serie de factores que influyen en la aparición de cansancio en las piernas (mala circulación venosa):

  • Falta de ejercicio y sedentarismo. Permanecer de pie durante largos periodos de tiempo, exponerse al sol o al calor, viajes que exigen estar de pie de forma prolongada, etc. favorecen la dilatación y el mal retorno venoso de las piernas.
  • Sobrepeso o la obesidad. El aumento de gras en las piernas y otros lugares impiden o dificultan el retorno venoso.
  • Estreñimiento dificulta la circulación venosa por aumento de la presión dentro del abdomen.
  • Embarazo provoca mal retorno venoso por aumento del tamaño del útero como consecuencia del crecimiento del feto.
  • Ropa y calzado demasiado ajustado disminuye la circulación venosa.
  • Uso de anticonceptivos y tratamientos hormonales sustitutivos empeoran la circulación de las venas.
  • Pie plano. Disminuye el fenómeno fisiológico de contracción muscular durante la marcha).

Estos factores son modificables y, por tanto, incidiendo sobre ellos podemos mejorar los síntomas. Además de estos factores existen otros que no podemos modificar como son los antecedentes personales de enfermedad venosa, la genética o la edad.

Trucos para mejorar las piernas cansadas si tienes que trabajar de pie

Existen una serie de recomendaciones que son útiles para mejorar los síntomas de la enfermedad venosa. Y, sobre todo, puede ser un alivio para aquellas personas que tienen que trabajar de pie:

  • Mantener las piernas en alto cuando descansemos. Elevar las piernas por encima del corazón, mejora la circulación venosa. Sentarse con las piernas en alto o poner un cojín para elevarlas es una buena medida.
  • Evitar las fuentes de calor. En esta época se debe evitar la exposición directa del sol. Para el invierno se deben evitar las estufas o radiadores.
  • Mover las piernas realizando ejercicios. Caminar, nadar, montar en bicicleta, etc. es conveniente para la circulación venosa.
  • Utilizar ropa y calzado adecuado. Prendas amplias y de tejidos naturales que permitan que la piel transpire. No utilizan zapatos con tacón.
  • Mantener el peso corporal. Dieta equilibrada, baja en calorías y rica en fibra y antioxidantes. En resumen, se recomienda la dieta mediterránea.
  • Se debe corregir el estreñimiento con dieta rica en fibra y en algunas ocasiones será útil los suplementos de fibra y probióticos para mejorar el tránsito intestinal.
  • Utilizar medias de compresión. La terapia compresiva consiste en la aplicación de presión externa sobre determinados puntos de las piernas y de manera decreciente hacia la cintura, mediante el uso de vendas o medias de compresión elástica, que son las más utilizadas. Se debe consultar con un profesional sanitario, el tipo de compresión, talla y modelo adecuado, que será distinto para cada persona.
  • Realización de masajes manuales en la zona afectada para estimular la circulación de la sangre. Se pueden aplicar el masaje utilizando cremas o geles con efecto frío.

Consejos para las personas que tienes que trabajar de pie

Fitoterapia para las piernas cansadas

Existen plantas medicinales (Fitoterapia) que favorecen la circulación sanguínea que contienen bioflavonoides venótonicos. Las más utilizadas son:

  • Castaño de indias. Se usa principalmente la semilla por su actividad antiedematosa y antiinflamatoria.
  • Rusco. Efecto vasoconstrictor.
  • Vid roja. Acción vasoprotectora, estabiliza las paredes vasculares, disminuyendo la permeabilidad y el edema asociado. Acción venotónica y antioxidante.
  • Centella asiática. Actividad vasoprotectora, favorece la elasticidad de la pared vascular y la síntesis de colágeno.

Pueden encontrarse en formas farmacéuticas de administración oral o tópica. Los geles/cremas. además, ejercen efecto frío para favorecer el retorno venoso. La administración de venotónicos por vía oral y/o tópica debe ser siempre bajo supervisión de un profesional sanitario.

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